-Sí, quiero – resonaron las palabras de Toni en la solemne iglesia mientras el corazón de Nuria palpitaba con fiereza bajo su elegante vestido de novia.Tímidamente, apenas se atrevieron a mirarse ante la imponente presencia del cura, pero los roces de sus dedos indicaban el amor reinante en la pareja. Pero esa rigidez, llena de apariencias, se deshizo al escuchar al párroco.-Puedes besar a la novia.Las bocas de los recién casados se acercaron lentamente para acabar en un morreo pasional en el que las lenguas de ambos jóvenes se recorrían mutuamente recibiendo las acometidas de unos labios ardientes de deseo. Jesucristo, en el altar, cerró los ojos.La pareja se casó joven. Corría el año 2005 en el que Toni tenía 23 años y Nuria 21. Habían sido novios durante 2 años, tiempo suficiente para conocerse y estar seguros que estaban hechos el uno para el otro. Y nadie pensaba lo contrario.Los primeros años de su matrimonio fueron felices. En 2006 ella terminó sus estudios y empezó a trabajar en una importante empresa internacional mientras que Toni, un año después, ascendió a encargado en la fábrica en la que llevaba tanto tiempo trabajando. Las cosas no les iban mal. Sin nadar en la abundancia, tenían recursos suficientes para pagar un bonito piso en las afueras, ahorrar algo de dinero y darse algún caprichito de vez en cuando.2008Habían pasado 3 años desde que se comprometieron ante los ojos de dios y sus vidas habían evolucionado sin perder un ápice de la magia que los había unido.-Mañana tengo que entrevistar a unos para el puesto vacante en la empresa – comenzó Toni la conversación.-¡Guau! Tus primeras entrevistas – sonrió Nuria - ¿Nervioso?-No, sólo un poco inquieto. Pero me gusta – soltó confiado de sí mismo.-¿No tendrás por aquí los currículos de los candidatos?-Échales un vistazo, – sonrió – ahí los tienes – indicándole los papeles sobre la mesa.Nuria corrió a recogerlos. No había terminado de leerlos cuando soltó su conclusión.-Contrata a éste.-Es el más guapo, ¿no? – dedujo Toni sabiendo que su mujer estaba de broma.-Sí – sonrió con falsa timidez. Y leyó el nombre – Quim Molinos.-Vale, ya le preguntaré cuánto le mide – bromeó provocando las carcajadas de Nuria.-¡Vale! – soltó divertida sin dejar de sonreír – Me gusta esa pregunta.-Por cierto, te recuerdo que el mes que viene es el fin de semana con los del trabajo. ¿Lo recuerdas?-Sí, sí, lo tengo anotado… - pensó unos segundos – … por algún sitio.Armando, el jefe de Toni, tenía por costumbre organizar cada final de año, en su segunda residencia, un fin de semana en el que sus empleados y sus respectivas parejas estaban invitados. Era la forma que tenía de hacer equipo y fomentar el compañerismo más allá del recinto de la fábrica.Al día siguiente, Toni estaba escuchando la radio en su improvisado despacho, un pequeño cuarto sin usar de la fábrica, cuando le avisaron de la presencia del primer candidato al puesto.-Que pase.-Solbes ha asegurado que el Ejecutivo "está tranquilo" respecto a la situación de Lehman y AIG porque tendrán un impacto de "pocas decenas de millones de euros" en España – chirriaba la radio justo antes de que Toni la apagara para recibir a Ángel.El joven candidato tenía 22 años y a Toni le pareció competente para el puesto. Gran parte de las funciones consistían en ser su ayudante y nadie mejor que él para saber las cualidades que debía poseer. El encargado empezó algo dubitativo la entrevista, con la esperanza de que no se notara demasiado, pero en seguida entró en el papel hasta sentirse cómodo con ello.Quim esperaba su turno mientras la única persona que podía hacerle sombra estaba malgastando sus últimos cartuchos. Estaba convencido de que conseguiría el puesto y que éste era el inicio de una meteórica carrera en la que había una clara meta: obtener poder a toda costa.Mientras tanto, Nuria seguía con su día a día. Peleándose con una jefa a la que superaba con creces en cuanto a capacidad, seguía preparando los informes sobre resultados financieros de la empresa para los altos cargos de la misma. Y lo hacía bien, repasándolos antes para mandar que los posibles errores fueran subsanados y que jamás un jefazo tuviera que molestarse en recriminar que había recibido un dato falso. Excelente trabajo cuyo mérito se llevaba siempre Vanesa, su jefa.La primera impresión que Toni tuvo de Quim no fue muy buena. Un niñato de 20 años, bien vestido, rubio, repeinado… un niño de papá pensó. Pero se esforzó en ser profesional y no juzgarlo sin razón. Inconscientemente se preguntó si la elección de Nuria por foto también tenía algo que ver en sus reticencias.Sin embargo, la entrevista sirvió para que Quim hiciera cambiar de parecer a su futuro jefe. El muchacho estaba sobradamente preparado. Parecía tener dotes de mando y un fuerte liderazgo a pesar de su juventud. Toni pensó para sus adentros en la pregunta sobre la longitud de su miembro y no pudo evitar una leve sonrisa. Quim sabía que el puesto era suyo.-¿Cómo han ido las entrevistas? – preguntó Nuria cuando Toni respondió a su llamada.-Muy bien, la verdad es que me he gustado en el papel – respondió provocando la alegría de su esposa.-¿Eran buenos?-¡Joder! Lo cierto es que la de Recursos Humanos ha hecho un gran trabajo. Los dos eran muy buenos.-¡Qué bien! ¿Y ya has decidido?-Aún no he dicho nada a nadie, pero…-¡Quim! – espetó con falsa ilusión.-Sí, el chaval es un crack.Nuria rió y, recordando la broma del día anterior, le preguntó a su marido:-¿Y cuánto le mide?-¡Calla, calla! Que me he acordado de eso durante la entrevista y casi me pongo a reír en su cara.Nuria se desternillaba.El mes pasó rápido y llegó el fin de semana de convivencia en casa de Armando. A Nuria no le entusiasmaba demasiado aquel compromiso, pero asistía feliz sabiendo que le hacía un favor a su marido, al que amaba con locura. Activaba el modo simpatía y lograba pasar un fin de semana incluso agradable. Ciertamente, Nuria era una mujer muy sociable.Toni había dejado de asistir a este evento como uno más y ahora lo hacía en calidad de encargado, un status que había alcanzado con tesón, tras años de ardua labor. Empezó muy joven en la empresa y había crecido junto a ella, viviendo los tiempos de mayor expansión de la misma. Se sentía orgulloso de su puesto y, más si cabe, de poder asistir a la invitación acompañado de la excelsa mujer con la que estaba casado.Armando vivía junto a su esposa en el centro. Pero el lugar en el que reunía a sus empleados cada año se encontraba a varios kilómetros de la ciudad. Allí tenía una finca enorme con un extenso terreno repleto de variedades. Fuera de la grandiosa casa de 3 pisos podías encontrar una piscina, un huerto, una pista de petanca, una barbacoa…La novedad de ese año era la presencia del nuevo, Quim. El resto se conocían de años anteriores. La empresa parecía prosperar y eso se reflejaba en el buen ambiente. Pasaron un fin de semana agradable y se despidieron hasta el año próximo.2009Toni llevaba cerca de un año trabajando con Quim. Lo que empezó siendo un camino de rosas se había desviado y los roces entre ambos compañeros habían empezado a vislumbrarse.-¿Sabes lo que ha hecho hoy?Nuria empezaba a aborrecer el tema. Toni continuamente hablaba de su ayudante, contándole todos los nefastos comportamientos del joven. Lo peor de todo es que ella se sentía igual por culpa de su jefa y nunca podía sacar el tema. Nunca parecía ser tan importante ni grave como lo de Quim.-¿Qué? – preguntó al fin con desgana.Mientras Toni rajaba de su compañero, Nuria desvió su atención a las noticias que estaban emitiendo en la televisión.-Invitado por la Universidad Europea de Madrid, Clinton ha comparado la situación económica española con la de estados como Nevada y Arizona, donde el clima caluroso motivó la compra de segundas residencias y en los que, según ha dicho el ex presidente, se ha registrado un "gran índice de impagos hipotecarios".Atenta a la televisión, Nuria soltaba de vez en cuando algún ‘ya, ya’ o un ‘claro’.Quim había resultado ser una persona traicionera, dispuesta a cumplir sus objetivos sin miramientos, pisoteando si fuera necesario. Toni no pensaba permitírselo, pero el chico tenía el beneplácito de Armando y la situación empezaba a ser un tanto incontrolable. El marido de Nuria tenía razones para quejarse, lo malo es que lo hacía una y otra vez y a la persona equivocada.Por su parte, Nuria veía sus posibilidades de mejora dentro de la empresa frustradas por una mujer que, actuando sin maldad, la mantenía invisible ante los ojos de los mandatarios. El trabajo de Vanesa era únicamente llevarse los elogios de una extraordinaria labor que no hacía.Dadas las circunstancias, ese año Toni decidió no acudir al fin de semana de convivencia organizado por su jefe. Nuria pensó que era una manera de protestar poco inteligente. Pero, siendo Quim el ojo derecho de Armando, Toni poco podía hacer. Lo bueno, pensó ella, es que ese año se escaquearía del compromiso y no tendría que hacer el paripé durante el largo fin de semana.Con el paso del tiempo, Nuria había cogido tirria al nuevo compañero de su esposo. Apenas lo conocía, pero era el culpable de que Toni estuviera tan pesado. Además, con todo lo que su marido le había contado, era para darle dos ostias al niñato, pensaba. Aunque, con cierta malicia, se imaginó actuando como Quim para quitarse de encima a su jefa y un escalofrío recorrió su cuerpo. ¿Sería capaz de hacer algo así? Sintió una leve excitación imaginándose así de mala. Sonrió para sus adentros a sabiendas de que no estaba hecha de esa pasta.2010Durante los últimos meses las malas noticias que afectaban a un mundo completamente globalizado empezaban a ser alarmantes. En pleno 2010 la crisis que afectaba a todo el planeta empezaba a verse como un verdadero monstruo al que temer. A falta de una esperanzadora simple mejoría, las cosas iban cada vez peor y los augurios no eran precisamente alentadores.Los trabajadores temían por sus puestos de trabajo, incluso los más cualificados o aquellos que tenían puestos aparentemente más seguros empezaban a dudar y a temer si ellos podían ser también una víctima más de la implacable crisis financiera.Vanesa estaba repasando los últimos informes de Nuria donde se apreciaba claramente el descenso en ganancias de los últimos meses. En una situación así, era perfectamente consciente de la persona que tenía a su cargo. Sabía que ella era prescindible y que Nuria, a los 26 años, estaba más que capacitada para llevar el departamento de la empresa. Intranquila, abrió el correo personal y clicó en un email que contenía un enlace de internet.-El desempleo siguió subiendo en España en el segundo trimestre del año situándose en el 20,09% de la población activa a fines de junio, frente a 20,05% tres meses antes, al día siguiente de la aprobación de una reforma del mercado laboral que busca fomentar la ocupación – sus pensamientos se dispersaron a medida que leía la noticia y empezó a temer seriamente por su puesto en la empresa.En ese mismo instante, Armando escuchaba atentamente las disertaciones de Quim. El chico se había acercado a su despacho por iniciativa propia y parecía tener las ideas muy claras de cómo afrontar la dura situación por la que estaban pasando. Era el último día antes de las vacaciones de verano y el dueño de la fábrica tendría tiempo para pensar en todo lo que el avispado muchacho le estaba explicando.A finales de año llegó una nueva reunión de trabajadores en la casa de Armando. Habían pasado dos años desde la última a la que había asistido Toni y su pareja y allí se vieron todos nuevamente. Habían cambiado algunas cosas. El ambiente estaba algo más enrarecido, ayudado por la mala relación entre Toni y Quim, algunos despidos en los últimos meses y la evidente marcha descendente por la que pasaba la empresa, no ajena a la crisis global que se estaba viviendo. Aunque la gente pusiera de su parte, todo eso influía en la convivencia.-Parece que estás un poco distante conmigo – le soltó Quim a Nuria, pillándola desprevenida.-No, no, lo habrás notado erróneamente – se excusó.-No sé… o sea, ciertamente tu marido y yo no somos los mejores amigos del mundo, pero pienso que eso no tiene por qué afectar a nuestra relación.¿¡Qué relación!? pensó irascible Nuria, si sólo se habían visto dos veces. Se mordió la lengua para no soltarle cuatro cosas bien dichas, las cuales Toni no era capaz de decirle.-Ah, ¿no os lleváis bien? – se hizo la tonta poniéndole cara de ‘no me importa una mierda lo que me digas’.-Me caes bien, ¿sabes? – Quim sonrió, sabiendo a lo que Nuria estaba jugando – Me caes muy bien – mientras se alejaba sin perder la sonrisa y haciéndole ojitos.Nuria pensó que era un engreído mientras se fijaba en el joven pijo, alejándose, ataviado con su polo de marca, pantalones de vestir y náuticos.2011Los peores momentos estaban aún por llegar cuando los acontecimientos desgranaron la vida de un cada vez más alterado Toni.-Pásate por mi despacho en cuanto puedas – le avisó Armando, asomando brevemente la cabeza por la puerta – Te estamos esperando.¿Te estamos esperando? ¿Quién más estaba en aquella improvisada reunión? Sin embargo, no era tonto y no se extrañó al ver a un sonriente Quim sentado frente al dueño de la empresa.-Siéntate, Toni. Hemos estado revisando algunos números con Quim y, ciertamente, algo no marcha bien.-Sí, es cierto que…-La cosas en los últimos años han empeorado – le cortó – Han sido ya varios compañeros los que se han tenido que marchar y…-… y no podemos permitirnos que nuestro trabajo lo estemos realizando entre dos personas – concluyó Quim descomponiendo al ya de por sí afectado Toni.-Yo había pensado que…-Ya está decidido, Toni – Armando le volvió a cortar – Quim está perfectamente capacitado para suplirte en el cargo.-Ya, pero…-Toni, sabes que hay cosas que se pueden hacer mejor y sabes que yo las puedo hacer mejor – el joven no se cortó un pelo – Vamos, no te arrastres y acéptalo con humildad, ¿sabes? Estoy seguro que hay otras cosas que sabrás hacer mejor que llevar esta fábrica a la quiebra.-¡No me jodas, gilipollas! Estamos ante una maldita crisis del copón. Esto se habría venido abajo sí o sí. Es insalvable. ¿O es que tú eres el único listo de este puto país?-Vamos, Toni, no hace falta ponerse así con el muchacho…-¡Joder, Armando! No lo defiendas, vale. No lo defiendas… - casi sollozó.-Escucha, Toni, tómatelo con calma. Ahora podrás cobrar el paro. Las cosas no van a ir tan mal. Seguro que encuentras algo pronto.-Armando, yo empecé casi al principio. ¿De verdad ha de acabar así? ¿No valen de nada tantos años juntos?-Toni, olvídalo – intervino Quim –O sea, hay que mirar por el bien de la empresa – dirigió su mirada a Armando con falso orgullo – y lo mejor es que te marches.Hundido, con rabia, pero sin argumentos, Toni se marchó del despacho del que hasta ahora había sido su jefe. Mientras salía de la estancia los oía hablar.-Debemos expandir el mercado – decía Quim – podemos hacer negocio en las islas y… - dejó de escuchar cuando se alejó lo suficiente.¿Cómo se lo contaría a Nuria? Últimamente no estaban pasando por sus mejores momentos y esta noticia podía ser la puntilla. Llevaba tanto tiempo temeroso por la actitud de Quim… pero jamás pensó que pudieran acabar echándole por su culpa. Maldijo el día que le hizo la entrevista, el mismo día que decidió contratarlo y cavó su propia tumba.Nuria no se lo podía creer. Sintió muchísima pena por su marido. Lo vio tan dolido, cabizbajo y se sintió culpable por no haberle ayudado más cuando tanto se quejaba de Quim. Intentó ser lo más comprensiva que pudo.-No pasa nada, cariño. Con mi sueldo y tu paro no tendremos problemas, ¿vale?-¿Y tú? ¿Aún no se han dado cuenta de lo mucho que vales? – Nuria sonrió, agradecida por aquellas palabras, y besó a su pareja.Toni recompensó el beso con todo su cariño, adulado por lo bien que su mujer se había tomado la horrenda noticia. Seguro que ambos saldrían adelante, se convenció.Pero el día a día no era fácil. Toni se agobiaba mucho en casa y cuando Nuria volvía del trabajo estaba más irascible de lo que cabría esperar. Por más que buscaba trabajo no encontraba nada. Eran tiempos difíciles, con porcentajes de paro cercanos al 21% y él no estaba lo suficientemente preparado como para luchar contra tales cifras.Nuria se sentía desdichada. Ella había tragado durante meses todas las quejas de su marido sobre lo que sucedía en su trabajo mientras ella se guardaba sus problemas. Y ahora que Toni estaba en el paro seguía sin poder contarle sus cosas pues decía estar demasiado agobiado como para escuchar más problemas.-¿Y de qué quieres hablar si yo estoy todo el día en el trabajo y tú no sales de casa? – se enfadó Nuria ante la actitud de su marido.-Pues no sé, pero podríamos hablar de algo más alegre. ¿Qué te parece si hablamos de lo que vamos a hacer este verano?-Pues espero que lo que tú hagas sea trabajar…-¿Perdón? – preguntó Toni desconcertado ante la puya que le acababa de pegar su esposa.-Toni, ¿te has parado a mirar cómo está la cuenta del banco? No tenemos un puto duro y mucho menos para darnos un capricho en verano. O te pones a trabajar o se acabó la buena vida.Toni se quedó sin palabras, mudo ante la humillación que Nuria acababa de ofrecerle. La mujer se giró al ver la nula respuesta de su marido y se marchó hacia la cocina.Instantes después Nuria se sentía fatal por haberle dicho eso, pero es que a veces le sacaba de sus casillas. Pensó que esa noche se lo recompensaría con un buen polvo. Decidió que estaría muy cariñosa con él. Y así fue.-¿Nos vamos a la cama, cari? – le insinuó picarona.-¿Quieres tema? – preguntó sorprendido, con nula pasión, pero aceptando de buen grado una vez pasado el mal rollo.Nuria se había ataviado con una camisa de su marido que le hacía de vestido. Debajo únicamente llevaba las bragas, pues los pechos se adivinaban desnudos, marcando su excitante silueta bajo la fina tela de la camisa.La mujer empujó a su esposo tirándolo boca arriba sobre la cama. Allí se acercó a él, besándolo mientras sus manos recorrían el torso de Toni. El hombre no se quedó quieto e introdujo sus manos bajo la prenda que vestía a su mujer entrando en contacto con sus voluminosos pechos. Sentía la excitación de la mujer, sabía que aquellos leves gemidos eran señal de su lascivia.Nuria se había deshecho de la camiseta de Toni y, besando sus pectorales y su vientre, que había perdido su dureza desde que estaba en el paro, llegó a la altura del tejano, el cual empezó a desabrochar con parsimonia. Mientras con una mano se deshacía de los botones, con la boca mordía la parte superior del pantalón para ir abriéndolo a medida que se desabotonaba. Por fin aparecieron los calzoncillos. Nuria manoseó el paquete de su hombre y se sorprendió al no notarlo empalmado. Normalmente no necesitaba mucho para ponérsela bien dura.-¿Qué le pasa a esta cosita? – preguntó inocentemente mientras manoseaba el blando bulto - ¿Hoy me vas a dar más guerra que de costumbre? – bromeó al tiempo que se deshacía de los pantalones.-Enséñame lo que tienes ahí debajo y verás cómo se me pone – contestó Toni desabotonando la camisa de Nuria.Los hermosos senos de la hembra aparecieron ante él, con los pezones completamente tiesos. Nuria tenía muchas ganas de sexo y su rostro así lo reflejaba. Aquella simple visión debía ser más que suficiente para que Toni tuviera una erección, pero su pene seguía sin reaccionar.-Voy a tener que trabajármelo – sonrió ella sin querer darle mayor importancia.Bajó los calzoncillos de su marido y apareció una polla completamente flácida que apenas se veía entre el matojo de pelos púbicos del hombre.-Tío, podrías haberte depilado al menos… - se quejó ella antes de empezar a manosear el pequeño pene.Toni estaba algo inquieto. No comprendía por qué no se le empinaba. Decidió acercarse a su mujer y comenzó a chuparle los pezones.-Tú sí que no tienes problemas – bromeó haciendo alusión a lo duras que estaban las puntas de aquellas ubres.-A ti… ¿no te apetece? – preguntó aturdida tras unos minutos masturbando a Toni sin conseguir ninguna reacción en la flácida carne.-No sé qué me pasa, cariño. Ya sabes que yo no…-Lo sé – dejó de pajearlo mientras se apartaba ligeramente – supongo que será que tienes muchas cosas en la cabeza con todo lo que ha pasado últimamente.-¿Quieres que te haga yo a ti algo?-No, no, tranquilo – quiso aparentar serenidad ante la decepción que aquello suponía.-Bueno, pues… ¿apago la luz, entonces?-Sí, claro – no se atrevió a contarle el calentón que tenía encima.Lo que pasó aquella noche habría quedado en una anécdota si no fuera porque las noches en las que Toni no daba la talla se fueron sucediendo hasta que llegó un punto en el que era imposible que tuvieran sexo con penetración.Los médicos afirmaban que todo estaba bien y siempre les aconsejaban que visitaran a un psicólogo, pero Toni se negaba.Nuria intentaba ser lo más comprensiva que podía, pero había momentos en los que dudaba de sí misma. ¿Tal vez ya no la veía atractiva? ¿Hacía algo mal? ¿Debía cambiar algo? Quería muchísimo a su marido y estaba dispuesta a hacer lo que fuera por solucionar aquel problema. Tenía la esperanza de que encontrara trabajo y eso supusiera la vuelta a la normalidad con todo lo que eso conllevaba.Sin embargo, Toni estaba cada vez más encerrado en sí mismo. Los problemas parecían sobrepasarle y no se abría para intentar solucionarlos como sí intentaba su mujer. El hombre había caído en una espiral de infortunios que a su vez le impedían venirse arriba. Ya prácticamente no hablaba con su mujer y si lo hacía era para tocar alguno de los temas que tanto le pesaban, cosa que no le ayudaba en absoluto.Se aproximaba la fecha de la reunión anual de los antiguos compañeros de Toni. Aunque ninguno sacó el tema, Nuria sabía exactamente cuándo sería y no hacía más que darle vueltas para ver qué podía hacer para que su marido no se viniera aún más abajo.A falta de una semana para el evento, el móvil de Nuria sonó recibiendo la llamada de un número oculto.-Hola – sonó con voz profunda, interesante.-Hola – contestó Nuria dubitativa - ¿quién eres?-¿No te acuerdas de mí?-Pues… - pensó unos instantes - … no.El hombre al otro lado de la línea rió.-Soy Quim – El corazón de Nuria empezó a bombear con fuerza, la adrenalina se disparó, estuvo a punto de colgar, de mandarle a la mierda, de… - Te llamaba porque la semana que viene hacemos la reunión de compañeros de la empresa. Supongo que ya lo sabes…-¿Y…? – Nuria se interesó por lo que tenía que decirle al respecto.-Pues he pensado que ahora que tu marido no está en la empresa, es una lástima que no podamos disfrutar de tu compañía, ¿sabes? – Nuria empezaba a intrigarse por la posible propuesta – Así que he decidido invitarte. ¿Te apetece?-¿Yo sola? – preguntó completamente aturdida.-Por supuesto – contestó con altanería.-¿Tú eres idiota o qué te pasa? – se enfadó definitivamente haciendo reír al joven al otro lado de la línea, cosa que aún provocó más a Nuria.-Como quieras, pensé que podía ser una buena excusa para charlar sobre todo lo que ha pasado y…De repente, una luz se encendió en la mente de la mujer.-Quim, tú ahora tienes bastante poder en la empresa, ¿verdad?-Claro, nena, ¿qué es lo que quieres? – le preguntó viéndola venir.-¿Qué te parece si quedamos un día y charlamos con más calma?-O sea, pásate cuando quieras por mi nuevo despacho – le dio la dirección.-¡Uy! ¡Qué nivel! En tan poco tiempo ya has conseguido más de lo que tuvo mi marido – el cual no había tenido más que un escueto cuarto de la misma fábrica como despacho.-Te va a encantar – concluyó Quim antes de que una asqueada Nuria colgara terminando la llamada.Quedaban 2 días para el fin de semana así que debía conseguir su propósito de forma rápida. Había pedido el día libre en el trabajo para acudir a la cita con Quim en su lujoso despacho en el centro. Se sorprendió al imaginar la pasta que debía costar el alquiler de aquella estancia. Pensó que igual las cosas en la fábrica habían mejorado tras la destitución de su marido y la llegada al cargo de Quim.-Pasa – la recibió sin mucho entusiasmo mientras concluía la conversación telefónica en la que estaba enfrascado.Nuria se fijó en la ostentosa estancia. Quim no engañaba a nadie. Su apariencia estereotipada era fiel reflejo de lo que realmente era, un puto pijo, pensó Nuria con desdén. Sus pensamientos se desvanecieron a medida que se concentraba en la conversación telefónica.-Este cambio no es baladí. Supone que España sigue mereciendo más crédito en los mercados que Italia, cuya prima de riesgo acabó ayer en 467 puntos básicos tras… - la mujer se sorprendió al escuchar hablar al chico, 4 años menor que ella. Pensó, amargamente, que tal vez fue una buena decisión que sustituyera en el cargo a su marido, aunque tenía claro que las formas no fueron las correctas.El altivo hombre colgó el teléfono sacando de sus pensamientos a la hermosa mujer que esperaba de pie junto a la mesa.-Hola, Quim – se acercó a él con la intención de darle dos besos, pero el hombre la sorprendió extendiéndole la mano - Un poco frío el saludo, ¿no? – masculló ella que necesitaba ganarse la confianza de aquel energúmeno mientras tomaba asiento.-Tú dirás.-Vas al grano, eh…-Así es como se hacen las cosas. Lo demás es una pérdida de tiempo y, como puedes ver, las cosas no me van nada mal.-Sí, es increíble… con la que está cayendo…-Escucha, si lo que quieres es un favor, no vas a conseguirlo a cambio de nada.-¿Perdón? – la había descolocado. Evidentemente pensaba pedirle un favor, pero no esperaba que la descubriera antes de empezar siquiera a plantearlo.-Vamos, no soy idiota. Quieres algo que yo puedo conseguir y quiero saber qué es para ponerle precio, ¿sabes?-Pues de dinero no andamos sobrados precisamente… - comentó por lo bajo.-¿Es dinero lo que quieres?-No, quiero que contrates a Toni.Quim se rio a carcajadas. Miró fijamente a la atractiva mujer.-Toni no pinta nada en esta empresa. No vale para lo que quiero y lo único que haría sería enfrentarse a mí. Lo volvería a machacar y volvería a hundirse en la miseria sin remedio.-Por favor… tú no sabes por lo que estamos pasando…-No me pidas un favor. O sea, yo no hago favores. Te he dicho que todo tiene un precio.-¿Qué es lo que quieres?Quim pensó un instante y Nuria observó su rostro. Era guapo, pero ella únicamente veía maldad. Observó su imagen pensativa transformándose en una mueca siniestra a medida que algo pasaba por su mente. Nuria sintió un escalofrío de repelús.-Muéstrame un pecho – soltó alegremente.-¿¡Cómo!? – se sorprendió Nuria que no se esperaba para nada esa petición.-Lo que has oído. Muéstrame un pecho y llegaremos a un acuerdo.-Ni hablar – se negó mirándolo con resignación.-Sin tetas no hay trabajo – soltó perdiendo el interés y volviendo al montón de hojas que tenía sobre la mesa.Estuvo tentada de marcharse, pero estaba tan cerca de recuperar los mejores momentos de su matrimonio… Y enseñar un pecho no era tan horrendo al fin y al cabo. Podría haberle pedido algo mucho peor a lo que sí se habría negado rotundamente sin llegar tan sólo a pensarlo un instante.-¿Te enseño un pecho y redactas un contrato para Toni?-Sí. Ya hablaremos de los pormenores. Yo creo que es un buen trato.-¿Indefinido?-Como quieras. O sea, hoy en día no cuesta nada echar a un indefinido – se rió maléficamente.-Está bien – aceptó dispuesta a recuperar a su esposo del oscuro abismo en el que se encontraba – Pero esto no ha pasado nunca – exigió sin esperar réplica alguna.Nuria se levantó del asiento y, tímidamente, se llevó la mano a la blusa. Inconscientemente fue retrocediendo hasta casi alcanzar la pared.Quim, expectante, alzó la vista y rodeó la mesa de su despacho para acercarse a la bella esposa de su antiguo encargado. El muchacho tenía una sonrisa de oreja a oreja.-Esto que vas a ver… muy pocos han tenido el privilegio – soltó con cierto orgullo mientras levantaba la prenda, mostrando su liso vientre y el sostén que escondía sus ubres.-¿He de sentirme especial por eso? – desdeñó mientras observaba a Nuria retirando la copa del sujetador y mostrando un voluminoso pecho – Precioso – acordó mientras estiraba la mano para rodearlo - ¿qué talla usas? – se interesó.-Una 95 – contestó mientras sentía el contacto de la avispada mano de Quim – ¡Ya vale! – le paró tras unos segundos, con la respiración entrecortada – Hemos quedado en que te la enseñaba y punto.-Tienes razón – convino alejándose de la hermosa hembra.-¿Ya está? – preguntó preocupada mientras se arreglaba la ropa.-Tendréis noticias mías. Cierra al salir.La evidente mala educación de Quim no fue un problema ante la alegría de haberle conseguido trabajo a Toni. Se sentía eufórica. Supuso que la forma como lo había logrado también influía. Hacía meses que ningún hombre la tocaba y no podía negar que le había gustado el contacto con aquella joven mano, pero eso era lo de menos. Lo importante es que todo volvería a ser como antes y que sería Toni el que la tocaría la próxima vez.Al día siguiente, el corazón de Nuria casi se le sale del pecho al ver la llamada de su marido. Hacía tanto que no hablaban por teléfono…Toni estaba exaltado. Le habían llamado de su antiguo trabajo para ofrecerle un puesto. Nuria pensó para sus adentros, con cierta malicia, que Quim debía haberse quedado muy satisfecho con su pecho pues le habían llamado en seguida. Lo malo, debía viajar a Mallorca para estar en contacto con unos nuevos clientes.-¿Tú cómo lo ves?-¿Pero vas y vienes? ¿O cómo va esto? – se preocupó la mujer.-Pues he de volar el lunes a primera hora y me quedo allí hasta el viernes. Vuelos diarios es inviable, por tiempo y por dinero.-Pero… - no sabía qué decir. Ella le había conseguido el trabajo para arreglar su matrimonio, pero no pensó en ningún momento que pudiera ser algo que los alejara aún más.-Cariño, es una mierda, pero las cosas no andaban bien entre nosotros y no creo que esto sea peor. De hecho, es la primera vez que hablamos como personas civilizadas en mucho tiempo. Eso es todo un avance.-Tienes razón. Lo importante es que tú estés mejor y seguro que esto es una buena noticia – se quiso convencer a sí misma – Tú decides.-Voy a decirles que sí.Nuria aceptó la situación. No obstante, en cuanto terminó la conversación con su marido, llamó rauda a Quim.-¿Sí?-Tío, ¿se puede saber qué clase de oferta le has hecho a mi marido? – le soltó alterada – Tiene que volar toda la semana a Palma. No vamos a vernos y así es imposible…-¡Alto, alto! – la paró – Ya te dije lo que suponía Toni para la empresa y lo que acabaría pasando. Sigo pensando igual. Por mucho que llegáramos a un acuerdo no puedo permitir que todo mi trabajo se vaya a la mierda por contratar a un incompetente como tu marido – a medida que hablaba iba subiendo su entonación, como enfadándose por haber tenido que hacer lo que había hecho.-Espera… - se quejó ella que no estaba dispuesta a que vejaran a su esposo.-¡Calla! – no la dejó hablar – Si esto supusiera perder todo lo que he conseguido hasta ahora te habría pedido mucho más que ver una simple teta. Así que pensé en la mejor forma que podíamos llevar esto a cabo. Y estando en Mallorca, Toni tiene trabajo, a mí nadie me toca los cojones aquí y todos tan contentos. ¿Contenta? – le soltó con toda la soberbia saliendo de sus labios.Nuria no supo qué decir. Entendió a Quim y pensó que no estaba en su derecho de recriminarle nada.-Gracias… - soltó simplemente, sumisa.2012Los meses siguientes continuaron siendo un infierno. La única diferencia era el nuevo sueldo de Toni. Pero el hombre no parecía mejorar su estado anímico y eso repercutía en los fines de semana, únicos momentos que compartían.Durante la semana, Nuria se sentía muy sola. Deseaba que llegara el viernes para ver a su esposo, pero en seguida se arrepentía cuando acababan discutiendo por cualquier tontería. Habían vuelto a intentar acostarse, pero Toni seguía con los problemas de erección y su mujer estaba al borde del colapso. Las primeras ideas de divorcio asomaron por la pareja.Finalmente decidieron visitar a un especialista. Ella como último intento de salvar algo que hacía mucho iba cuesta abajo. Él para darle esperanzas a la persona que más quería en este mundo, a pesar de estar convencido de que no había solución posible que retomara el rumbo en picado que sus vidas en común había tomado.Estaban en la sala de espera de la consulta del psicólogo, especialista en trastornos sexuales en la pareja, cuando Toni se entretuvo ojeando el periódico debido a la nula conversación entre ambos.-En los menos de dos meses que lleva en funciones, el gobierno español del centroderechista Partido Popular dispuso cambios en leyes educativas y sanitarias, que catapultaron las protestas de la oposición política y de la sociedad civil por considerarlos retrocesos – leyó pensando que todo era una mierda y ojeó un poco más adelante - Las medidas dispuestas por el gobierno de Mariano Rajoy incluyen la modificación a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, vigente desde julio de 2010 – Más desanimado si cabe, dejó de leer cuando los llamaron.Aunque los problemas de erección de Toni no parecían mejorar, las sesiones sí parecían hacer que la pareja llevara mejor la situación.Una tarde, asqueada tras el ya incontable trato injusto sufrido en su trabajo diario, Nuria llegó a su casa. Como siempre se la encontró vacía, tal y como ella se sentía. Estaba agotada, física y mentalmente. Se deshizo de los zapatos y se tiró en el sofá, bocabajo.Uno de los brazos había quedado sepultado bajo su propio cuerpo. La mano, cercana a su entrepierna, empezó a moverse, acariciando levemente el interior de uno de sus muslos. A medida que acariciaba esa zona sentía cómo le dolía los pezones, en contacto con el sofá. Nuria se había masturbado en muy pocas ocasiones. Pero llevaba demasiado tiempo sin sexo.La traviesa mano subió ligeramente hasta contactar con su entrepierna. Empezó a frotarse ligeramente mientras la otra extremidad buscó uno de los senos. Se lo estrujó con fuerza hasta sentir un leve pinchazo placentero. Volvió a apretar el pecho y gimió al tiempo que se giraba, deshaciéndose primero de los pantalones y después de la camisa.Las manos de Nuria se intercambiaron. La de la entrepierna la usó para acariciarse el otro pecho y la otra para proseguir los roces a través de su humedecido tanga. Tras unos segundos se deshizo del sostén liberando por fin sus sensibles tetas. Ahora se dedicó a ellas con ambas manos, manoseándolas, apretándolas. Cerró los ojos e, inconscientemente, pensó en las manos de Quim estrujando sus senos. En seguida reaccionó, asustada, abriendo los ojos e incorporándose.Sentía las mejillas sonrojadas, el pulso acelerado y los pechos doloridos por la excitación. Se fijó en su entrepierna y vio la enorme mancha en las bragas. Se había corrido. Se dejó de tonterías e introdujo la mano dentro de la tela. Tocó sus labios vaginales sintiendo la viscosidad que allí predominaba y el calor que la zona desprendía. Se acarició con vehemencia y, poco a poco, fue deslizando sus dedos en el interior de su coño. Se estaba dando mucho placer.Deseó ser un poquito mala. Volvió a cerrar los ojos y se imaginó a Quim pidiéndole enseñarle el coño a cambio de un aumento de sueldo para Toni. Ella aceptó sin dudarlo en su imaginación. Se deshizo de su ropa interior, separándola a un lado para que el joven niño de papá observara su excitado chocho. Imaginó que esos dedos que la follaban con frenesí eran los de Quim y explotó en un intenso orgasmo como hacía tiempo que no recordaba.Aunque la mujer no le dio mayor importancia, la fantasía durante su sesión de onanismo no se la contó a nadie. Ni siquiera en las sesiones de terapia individualizadas. Tampoco había vuelto a pensar en Quim así que lo dejó como un hecho aislado.Se acercaba un nuevo verano y Toni no dejaba de pensar en la posibilidad de hacer algo junto a su mujer. Aunque ahora volvían a tener dos sueldos, una parte importante del dinero se lo llevaba el psicólogo privado. Eso, unido a su mala relación actual, le impedía atreverse a hablarlo con ella. El temor a una nueva discusión era mayor que la ilusión de volver a compartir el tiempo con su esposa, de hacer cosas juntos.Mientras Toni, en Mallorca, cavilaba sobre estas pesquisas, Nuria, sola en casa, se alteró al escuchar el timbre de la puerta. Era Quim.-¿Se puede saber qué haces aquí?-Pensé que estarías agobiada de estar sola todos los días y que un poco de compañía no te vendría mal.-Ahórrate los buenos modales – le soltó incapaz de creer que ese energúmeno actuara pensando en los demás y no en sí mismo.-Vamos… es culpa mía que estés toda la semana sola, ¿sabes? Déjame que lo compense haciéndote compañía.-¿Desde cuándo te has vuelto buena persona? – le soltó sin ninguna timidez.Él se rió y Nuria, por un instante, vio algo más que maldad en su bello rostro.-¿Qué tal en el trabajo?¿Cuánto hacía que nadie le preguntaba eso? Sintió ganas de contarle de golpe todas las frustraciones que sentía, pero se contuvo.-Déjalo, es el peor tema que podrías haber sacado…-¿Necesitas trabajo? Si quieres puedo ofrecerte algo a cambio de…-Déjalo, déjalo – le cortó ella sabiendo por dónde iba – Lo cierto es que tengo una jefa que no puedo con ella – confesó, sacándose un peso de encima al tiempo que evitaba los peligrosos cauces que podría haber tomado la conversación.No supo cómo, pero Nuria se vio contándole a Quim todos los problemas que jamás pudo compartir con Toni. Y lo mejor de todo eran las reacciones del enérgico muchacho. A todas y cada una de las trabas que le ponía su jefa, Quim tenía una jugarreta interesantísima para ponerla en un aprieto. Sin duda, ese chaval era malo y le encantaría ser un poquito como él para desacreditar a Vanesa.La tarde pasó sin que se dieran cuenta. Agradecida, Nuria invitó a cenar a Quim, pero el chico renunció a la invitación a cambio de visitarla algún otro día. Insistió en el sentimiento de culpabilidad por haberla separado de su marido y la mujer pensó que aquella actitud era adorable. Cuando Quim se marchó se sorprendió a sí misma fijándose en su trasero. No se había fijado que lo tenía muy bien puesto. Esa noche volvió a masturbarse pensando en el joven de 24 años.En un fin de semana de pleno verano de 2012, Toni se armó de valor y le propuso a su mujer hacer un viaje. Hacía meses que no mantenían una conversación de más de 5 frases cortas así que ella se sorprendió.-No sé, Toni… ¿crees que es lo correcto?-Claro que sí. Nos vendrá bien para cambiar esta rutina que nos mata.-No lo veo, no lo veo… - decía mientras no paraba de hacer cosas, intranquila, evitando sentarse y tener una conversación con su pareja mirándose a los ojos.-¡Joder! Yo pensaba que te haría ilusión que hiciéramos algo juntos después de tanto tiempo.-Ese es el problema, Toni, que tú y yo llevamos demasiado tiempo sin hacer nada juntos. ¿Cómo nos vamos a ir de viaje si no somos capaces de tener una conversación ni de echar un polvo?-Es eso, ¿no? El problema es que no soy capaz de follarte.-Pues sí, Toni. Ese es el problema. Yo no soy de piedra, ¿sabes? ¡Voy rozándome por las paredes! ¡Ya no aguanto más! Si no somos capaces de tener relaciones acabaré acostándome con otro.Toni se quedó petrificado. Aunque se había negado a aceptarlo, entendía perfectamente a su chica. Y eso lo mataba. Ella tenía razón y él era el culpable. Él y su maldita picha que no servía para nada.-Está bien… pero si pasa, sé discreta – y las lágrimas comenzaron a deslizarse por su demacrado rostro.A Nuria se le partió el corazón. Se acercó a Toni y lo abrazó. Lo quería mucho, a pesar de todo lo malo por lo que habían pasado, lo amaba. Restregó su cuerpo contra el de su marido mientras le secaba las lágrimas a besos.-Te quiero… - estuvo tentada de llevar una mano al paquete de su hombre, pero hacía tiempo que se había convencido de que eso no conllevaría a nada.-Yo también te quiero – y echó a llorar con amargura.Durante las siguientes semanas, sin que Toni lo supiera, siempre había algún día que Quim hacía una visita a Nuria. La mujer había empezado a poner en práctica algunos de los consejos del ambicioso muchacho y ya había recibido alguna recompensa por ello. Alguno de sus superiores la había felicitado por su trabajo por primera vez en los casi 6 años que llevaba en la empresa. Aunque empezó haciendo cosas muy sutiles, cada vez se comportaba con más malicia, importándole cada vez menos lo que pudiera pasar con su jefa o lo que pudieran pensar de ella.Un nuevo fin de semana organizado por Armando se acercaba. Toni no quería asistir en un principio y únicamente lo hizo aconsejado por el psicólogo y por Nuria. El primero creía que sería bueno compartir el tiempo con los que fueron sus compañeros en los buenos momentos y la segunda simplemente no quería perderse el evento y, si su marido no iba, no podría ir ella.-Está bien, iré. Pero no quiero malos rollos con Quim – le pidió a su esposa.-Tranquilo, haré el esfuerzo – había aprendido el cinismo de su nuevo amigo.Realmente, el terapeuta de la pareja tenía razón. Aunque al principio Toni, una vez en la casa de Armando, se sintió raro y ligeramente acomplejado (la última vez había asistido como encargado y ahora había vuelto como el don nadie que mandan fuera para que no estorbe), a medida que notaba el amable trato de sus antiguos compañeros, se fue animando y se esforzó por aparentar ser el de antes.Para sorpresa de Toni, Nuria se mostró ligeramente amable con Quim. Esperaba que no le pusiera en evidencia, pero no pensó que interpretara tan bien el papel. Pensó que su esposa valía un potosí. Aunque ciertamente el díscolo muchacho estaba más jovial que de costumbre.El sábado transcurrió sin mayores incidencias. Tras la barbacoa y algunas partidas a petanca llegó la noche. Había refrescado y algunos decidieron echar unas partidas de cartas.-Pogdríamos echar un póker – propuso Quim con la voz ronca y la errónea vocalización debido al alcohol ingerido.-¡Pareces un ruso! – señaló divertida Nuria advirtiendo la entonación del chico.-Un magggnate gruuuso – persistió en la broma ahora forzando el acento.Nuria se reía sin ya guardar demasiado las apariencias.La idea fue bien recibida y unos cuantos se pusieron a jugar. Durante la partida, un insólitamente avispado Quim no dejaba de hablar con el acento ruso, concibiendo gracias de todo tipo haciendo reír al resto, especialmente a la mujer de Toni, que se meaba de la risa.-Cagtaaá – pidió Toni una nueva carta poniendo acento francés e intentando ponerse a la altura del chico que le sucedió en el cargo, aunque sin demasiado éxito entre el público.Y así, los dos hombres se enzarzaron en una inverosímil pugna por ser el centro de atención y, sobre todo, por atraer a la reina de la noche, Nuria, con sus burdas imitaciones. La mujer no podía evitar reírse con cada una de las intervenciones del joven ruso mientras sonreía forzadamente con las más desafortunadas bromas del desubicado francés.-No tenggoo un puto duuugo – se quejó Quim cuando apenas le quedaban unas pocas fichas.-Te dejo fichas… - Nuria le ofreció algunas del enorme montón que tenía - … si luego me haces algo a cambio – bromeó con inocente picardía.Excepto para Quim, las palabras de la mujer eran lo suficientemente ambiguas como para que nadie se sorprendiera. Simplemente le ofrecía la posibilidad de seguir jugando; no pasó de una simple broma. Sin embargo, al joven ruso le gustó aquel ofrecimiento. Mas se hizo el loco, ignorándola.Pero su racha no parecía cambiar y, en la siguiente mano, volvió a perder quedándose sin fichas para apostar.-Va – insistió en el ofrecimiento para que pudiera seguir jugando – ¿qué me vas a hacer a cambio de las fichas? – le sonrió.Toni estaba desconcertado ante la actitud de su esposa. Estaba convencido que no era más que una broma, sumándose al ambiente desenfadado de la partida. De hecho, Nuria se estaba comportando alegremente, tal y como era. Pero le extrañó la complicidad con Quim. No quiso darle más vueltas e insistió en su fallida broma de imitación en francés.-El messieur no vulé pas fichá.Quim seguía ignorando el inusitado ofrecimiento de Nuria, pero no pudo evitar ponerse ligeramente cachondo. Se estaba imaginando que aquellas insinuaciones pudieran llegar más allá y notó una ligera presión en su paquete. Para evitar una situación más que embarazosa, dejó de pensar en ello, convenciéndose de que Nuria simplemente estaba vacilándole.-Toma, te las doy aunque no me hagas nada – le soltó finalmente a Quim un puñado de fichas para que no tuviera que abandonar la partida.Nuria sólo quería divertirse un poco, pero la actitud de Quim, sin seguirle el rollo, la había decepcionado ligeramente. Se había sentido poderosa ofreciéndole dinero al magnate ruso, al todopoderoso muchacho que había desbancado a Toni de su puesto y había conseguido levantar una empresa en plena crisis mundial. Pero el maldito no se había dejado sucumbir a sus encantos. Tampoco quiso darle mayor importancia.Tras un par de horas jugando, la gente decidió retirarse. Mientras Toni se marchaba a la cama, Quim se acercó a la cocina. Allí estaba Nuria. El chico le dio un repaso en toda regla con la vista, sin cortarse un pelo. La mujer estaba ataviada con unos tejanos ajustados y una camiseta de color blanco que se adhería a su cuerpo, insinuando su portentosa talla 95.-Tendrías que hacerme algo a cambio de las fichas que te he dejado, ¿no? – le sacó de su ensoñación insistiendo con la broma.-Puedo tocarte una teta – convino recordando la vez que Nuria fue a su despacho buscando trabajo para Toni.-Vale – sorprendió a Quim y a ella misma.Debido a la falta de atenciones que su marido le daba, la mujer estaba necesitada de cariño, de sentirse deseada. Aunque sabía que era una tontería, se había sentido dolida por el rechazo inicial de Quim y aquella propuesta significaba volver a sentirse mujer e, inconscientemente, aceptó.Por su parte, Quim no se esperaba que Nuria accediera. Estaba convencido de que la hembra había estado de cachondeo, jugando un poco y, temeroso, aún pensaba que en cualquier momento le pararía los pies.La mano del joven volvió a entrar en contacto con el pecho de Nuria. Esta vez, con más calma, pudo sopesar la rolliza ubre, sintiendo su agradable tacto y su voluminoso peso.-¿Puedo por debajo de la ropa? – ella aceptó con un simple gesto.La mano de Quim se deslizó bajo la camiseta, acariciando la suave piel de Nuria, hasta alcanzar la esponjosa teta. El hombre se recreó en las caricias, alimentando la excitación de la necesitada mujer, que se abalanzó sobre los labios de su amante. Se comieron la boca durante unos segundos, sin que la mano de él dejara de magrearla.-Ya vale – le paró ella pensando que Toni la esperaba y que no tenía mucho tiempo para entretenerse. Se recompuso, alejándose de la cocina y dejando a Quim con un enorme bulto en la entrepierna.-Mira cómo estoy – le indicó él haciendo que la mujer se girara para observarle.Nuria se sorprendió al ver el enorme paquete del muchacho. Los pantalones parecían a punto de reventar. La mujer, inconscientemente, comparó con su marido y se sintió enormemente halagada. Se acercó a Quim, con parsimonia, hasta llegar a su altura.-¿Qué me ofreces a cambio de que te la sobe un poco? – Quim se rió.-Aprendes rápido, eh…-Tengo un buen maestro – y manoseó la entrepierna del chico, sintiendo la enorme dureza de su verga - ¡Joder, nene! – se sorprendió al imaginar el tamaño - ¿cuánto te mide? – le preguntó al igual que hiciera Quim sobre su pecho en su despacho y recordando la broma con su marido sobre la entrevista de trabajo.-¿Por qué no lo compruebas tú misma?-Porque aún no me has ofrecido nada a cambio. Yo tampoco hago favores.Quim volvió a besarla, con ímpetu, mordiéndole el labio antes de separarse de ella. Nuria sintió el dolor del mordisco y apretó con más fuerza el paquete del chico, haciéndole retroceder.-Será mejor que vaya con Toni. Estoy tardando demasiado.-Dile que te quedas a ver la tele. Te estaremos esperando.-¿Quiénes? – preguntó ingenuamente.-O sea, yo y… - mientras se desabrochaba el pantalón - … ésta – enseñó su enorme polla, totalmente erecta.-¡Guau! – se sorprendió al verla - ¿Y me la enseñas gratis? – ironizó.Se fijó unos instantes en semejante miembro sintiendo la necesidad de acercarse para verlo mejor, acariciarlo, olerlo, lamerlo y, ¿por qué no?, introducírselo en el coño, en esos instantes, completamente empapado. Pero se contuvo, y simplemente mostró una sonrisa desencajada.-Espero algo a cambio, ¿sabes? – repuso.-Pues espera sentado… - le replicó ella hábilmente marchándose mientras miraba a los ojos de un ahora más que atractivo Quim.El joven se quedó dubitativo. ¿Volvería la mujer de Toni? Ahora sabía que la tenía a su merced, pero también estaba convencido que Nuria era una mujer de armas tomar y que no sucumbiría fácilmente. Se metió la vigorosa polla en los calzoncillos y esperó unos instantes.-¿Qué hacías? – preguntó Toni a su esposa cuando por fin llegó al dormitorio.-Nada, estaba arreglando un poco la cocina.-Ha estado bien la noche, ¿verdad? – preguntó pensando en el esfuerzo que había hecho por ser el de antes e imaginando que su esposa había disfrutado con sus ocurrencias y su imitación de jugador de póker francés.-Sí, muy bien – soltó secamente mientras se acostaba junto a su compañero, dándole la espalda, con lágrimas en los ojos.Aquel año, Nuria tuvo un regalo de reyes anticipado. En una reunión con los altos cargos de la empresa, la habían ascendido después de tantos años mereciéndolo. Como contrapartida, Vanesa había sido destituida y se quedaba en el paro. Otrora Nuria se habría sentido fatal por su antigua jefa, pero en esta ocasión no le importó en absoluto.En cuanto salió de la reunión llamó a Quim para contárselo. Había estado pensando en él desde que le habían dado la noticia. Faltaba poco para el fin de semana y Nuria pensó que ya le daría la noticia a su esposo entonces.-¡Enhorabuena! – la felicitó Quim cuando ella le abrió la puerta de casa.-Gracias… - respondió con una sonrisa de oreja a oreja justo antes de que él la abrazara con enérgico entusiasmo, levantándola del suelo.-¿Y bien? O sea, cuenta, cuenta… - le pidió, ya sentados en el sofá.-Los correos con copia a los jefazos han sido gloria bendita – confesó la puesta en práctica de uno de los muchos consejos que le había dado Quim para conseguir el puesto de Vanesa.-¿Y no te has sentido…-… poderosa! – concluyó ella la frase – Y todo te lo debo a ti, ¿sabes? – le sonrió mientras le acariciaba la mejilla en señal de cariño.-Así que me lo debes… - insinuó con cierta malicia provocando la sonrisa de Nuria.-¿Me vas a pedir algo a cambio?-Recuerda que yo no hago favores.-Lo sé perfectamente.El chico, con una expresión de vanidad, agarró la mano de Nuria para atraerla hasta su entrepierna. Sintió la ligera resistencia de la mujer, pero no tuvo demasiados problemas para forzar el contacto.Nuria no se esperaba que hiciera aquello, pero tampoco se sorprendió. Con su mano aún sujeta por la de Quim, apretó un poco para magrear ligeramente el paquete.-¿Esto es lo que quieres? – preguntó maliciosamente.Quim soltó la mano de la mujer que, tras unos segundos manoseando la entrepierna estando liberada, se separó del muchacho.-Quiero enseñártela otra vez.-Estás en tu casa… - repuso ella con hospitalidad, no queriendo darle importancia, haciéndose la tonta.Quim, sabiendo que Toni estaba en Mallorca, estaba convencido de que podía concluir lo que quedó pendiente la última vez en casa de Armando. Sonriente, se deshizo de la ropa mostrando su lustroso pene, esta vez morcillón.Nuria se fijó detenidamente en la verga del chico. ¿Cuánto tiempo hacía que no tenía una polla entre las manos? La libido se le disparó al volver a ver el bonito cipote de Quim, a quien estaba enormemente agradecida, gracias al cual había conseguido el puesto que tanto anhelaba. Realmente Nuria no quería, pero… le apetecía acariciarla. Sólo eso, pensó.Alargó la mano para agarrarle la verga. Comenzó un ligero vaivén consiguiendo que la polla se fuera endureciendo a cada sacudida hasta alcanzar su máxima dureza en pocos segundos. Una vez completamente tiesa, se agachó para olerla. Ese ligero cosquilleo que le producía el olor a polla en las fosas nasales fue lo que le faltaba para desinhibirse completamente. Sacó la lengua y le dio un lametón a la punta de la verga. Mirando la reacción del muchacho, sonrió al ver la mueca de placer en el joven rostro. Volvió a la carga, rodeando con su lengua el descapullado glande y se introdujo la inhiesta polla en la boca.Las papilas gustativas de Nuria estaban realmente sensibles, recibiendo el fuerte sabor carnal de la polla de Quim. No podía evitar el frenético movimiento de su lengua buscando las sensaciones que aquel sabor le regalaba. Sólo se separaba del tronco de carne para coger aire, relamiéndose el sabor impregnado en sus labios, para volver nuevamente a la carga.El chico sonreía de placer observando a la hermosa mujer de su antiguo jefe y deleitándose con la mamada que le estaba regalando. Notaba la ansiedad de la hembra, parecía necesitada y eso aún se la ponía más dura. Le dolía la punta de la polla. Dolor únicamente aliviado por las sensuales caricias de la boca de Nuria.La pasividad de Quim se esfumó cuando sus manos comenzaron a desnudar a la mujer. Primero se deshizo de la camiseta, mostrando el sujetador del cual se deshizo con maestría con un simple gesto de dedos. Las ubres quedaron colgando, bamboleantes con cada gesto de Nuria mientras mamaba la joven polla.Las manos del hombre se movían con destreza, provocando el erizamiento de la piel en rededor cada vez que el pezón de Nuria era masajeando con una presión ligeramente más fuerte de lo debido. Arrodillada en el sofá, Nuria sintió las manos que le manoseaban las nalgas. Sintió el cachete que Quim le propinó y quiso protestar, pero tenía la boca llena de polla y el brusco gesto le pareció casi más placentero que molesto. Simplemente gimió como señal de rechazo, pero en seguida sintió las fuertes manos presionando con fuerza su culo y cómo sus bragas se humedecían, cada vez más lubricada.Quim intentó estirarse para desabrochar el ajustado pantalón de Nuria. Consiguió deshacerse de los botones y estiró para comenzar a bajárselos con la ayuda de ella, que echó una mano hacia atrás para deshacerse de los pantalones. El hombre accedió a la entrepierna de la excitada mujer, retirando las bragas a un lado manoseando el chorreante coño. Ella volvía a gemir, pero esta vez no era en señal de reproche.Con el sabor de la masculinidad de Quim en sus papilas gustativas y el recuerdo de sus primeras masturbaciones pensando en aquel niño de papá, Nuria no pudo reprimir por más tiempo el orgasmo que el dedo del muchacho, restregándolo con fiereza por su necesitado chocho, le provocó. Tuvo que sacarse el miembro de la boca, sin dejar de aferrarlo con una de las manos, mientras todo su cuerpo se convulsionaba sintiendo un placer prácticamente olvidado.Una vez recompuesta, la mujer observó el bellísimo rostro de Quim mientras el chico se alejaba. Instintivamente se deshizo definitivamente de los pantalones que tenía a la altura de los tobillos y de las sucias bragas. Quim volvía con un preservativo.-Ya sabías a lo que venías, eh…-Creí que tu ascenso había que celebrarlo como se merece, ¿sabes?La suficiencia de Quim, antaño odiosa, la excitaba aún más. El chico era tan guapo… la tenía a su merced. Aunque, por muy necesitada que estuviera, jamás pensó realmente en engañar a Toni, pero se imaginaba penetrada por la gran polla del muchacho y se deshacía de placer. No se negaría.Con el condón en la punta de la erecta polla, Quim se acercó a Nuria, agarrándole las piernas y subiéndolas para mostrar su culo. Volvió a darle un fuerte cachete. Esta vez, sin ropa de por medio, fue más doloroso.-¡Ay! – se quejó firmemente, con la mano del chico marcada en su nalga.Una protesta que inmediatamente se convirtió en jadeos cuando Quim volvió a manosear con ímpetu el trasero y acabó lamiendo el comprimido manjar que asomaba pudoroso entre las cerradas piernas de Nuria, aún sujetas por la otra mano del pijo.Mientras el hombre jugueteaba a su antojo con su presa, la flexible Nuria se esforzó por alcanzar la sabrosa polla para acabar de colocarle el preservativo. No era fácil, pero al menos conseguía manosear aquel duro falo que la estaba volviendo loca.Parecía una lucha de poder en la que cada uno de los contrincantes buscaba su cometido, pero era Quim el que, con su brusquedad, llevaba la voz cantante. Acostumbrado a que se hiciera siempre lo que él quería, esta vez no iba a ser menos. Cuando lo creyó oportuno, se separó de Nuria, liberando sus piernas. Ella se revolvió en el sofá como una gata en alerta. Pero él la amansó acercándole la comida.-Con la boca – le indicó.Y ella no pudo más que obedecer, chupándole el cipote para acabar de colocarle la goma. Pillándola por sorpresa, Quim la cogió de la cintura, elevándola y trasladándola hasta una silla donde la tumbó de espaldas, abriéndole las piernas y acercándola hacia sí para insertarle con fiereza la descomunal polla.La sensación al sentir que algo volvía a penetrarla fue apoteósica. No pudo evitar correrse al instante mientras sus paredes vaginales se aferraban a la monstruosidad que la visitaba. Quim no paró sus embestidas mientras el cuerpo de Nuria se convulsionaba, lo que le provocó los siguientes orgasmos seguidos. Dos, tres, cuatro… perdió la cuenta. Jamás pensó que pudiera ser multiorgásmica.El joven muchacho se sentía poderoso siendo consciente del placer que le estaba regalando a la espectacular Nuria. Que estuviera tan buena era enormemente satisfactorio, pero que además fuera la esposa de su antiguo jefe, al que había humillado dejándole sin trabajo y recuperando una empresa que con Toni iba a la deriva, aún le provocaba mucha mayor complacencia. Aquellos pensamientos le daban impulso y su ritmo aún se aceleraba más provocando mayor placer a Nuria. Un círculo vicioso de goce absoluto.Quim actuaba salvajemente, pero lo justo como para no ser grotesco. Nuria pensaba que esa era la clave cuando el muchacho la ponía a cuatro patas, haciendo lo que quería con ella. Estaba siendo el mejor polvo de su vida.Tras una hora de intenso sexo y múltiples orgasmos de una enormemente satisfecha Nuria, Quim decidió que había llegado el momento de acabar. Con Nuria botando sobre su dura polla se dejó llevar por el placer y, amasando las voluminosas tetas de ella, comenzó a soltar aspavientos, señal de su inminente corrida.Nuria dejó de subir y bajar sobre el hierro del muchacho y se dejó caer poco a poco sobre la convulsa polla, sintiendo cómo se introducía completamente en su coño. Con las nalgas apoyadas sobre los huevos de Quim, comenzó a moverse ligeramente adelante y atrás. Quim explotó definitivamente.Cuando el chico terminó de gemir y sacudirse, Nuria se agachó para besarlo sin separarse de la picha que la rellenaba. Tras el cálido morreo se alzó levemente sintiendo por última vez el roce del miembro de Quim.Un ligero sonido se escuchó cuando la verga salió del dilatadísimo coño de Nuria. El pollón golpeó el propio pubis de Quim y Nuria lo recogió para lamerlo nuevamente, saboreando sus propios fluidos. La mujer retiró el condón y volvió a la carga, ahora saboreando el semen que se resbalaba a lo largo del cipote.Hacía tanto tiempo que no degustaba aquel esposo líquido que se entretuvo en el gesto, relamiéndose. Aunque no era un sabor que la entusiasmara, le gustaba volver a sentirlo, señal de que por fin había vuelto a tener sexo. Pensó que simplemente era por el paso de tanto tiempo, pero sentía que la lefa de Quim sabía realmente bien. Igual que su polla. Instintivamente cogió el preservativo y se sorprendió por la cantidad de semen.-¡Joder! O sea, pedazo de corrida – sonrió.A Quim se le puso nuevamente dura al ver a Nuria alzando el condón y, como si de una botella se tratara, abriendo la boca para recibir el contenido. El primer grueso de la corrida cayó directamente sobre la lengua de la mujer, que lo apartó a un lado para que no se deslizara hacia la garganta, haciéndola atragantarse. Una parte un poco más líquida cayó en la comisura de los labios, resbalándose por la barbilla. Y así fue cayendo el resto del semen hasta que la propia Nuria exprimió con sus propias manos el preservativo para extraer hasta la última gota de la corrida de Quim.Cuando consideró que la goma estaba vacía, se llevó una mano a la barbilla para recoger la leche que por ahí resbalaba para acabar chupándose los dedos. Jugueteó un poco con el esperma en el interior de su boca, sintiendo su sabor y, finalmente, usó la lengua para llevarse el manjar a la garganta, tragándoselo todo.-O sea… ¿sabes? – balbuceó Quim al ver el excitante comportamiento de Nuria.-Ha sido delicioso – y lo besó, ofreciéndole un poco de aquel regusto amargo que la corrida le había dejado en la boca.Mientras se vestían, la pareja conversaba como si fuera un matrimonio. Pero no lo era. Nuria tenía a su impotente marido a cientos de kilómetros, ajeno a lo que allí acababa de ocurrir. A pesar del dolor por haberlo traicionado, no se sentía culpable. Hacía mucho tiempo que necesitaba estar con un hombre y Toni lo sabía. Se imaginó la combinación de la forma de ser del hombre con el que se casó y de las habilidades amatorias del hombre con el que ahora departía y una sensación de melancolía la invadió pensando que sería un hombre excitantemente ideal.-¿Y ahora cual será tu siguiente objetivo?-Ahora quiero afianzarme en mi nuevo puesto.-Vamos, Nuria, no seas mojigata. Estás preparada para ese puesto desde hace tanto tiempo que no necesitas perder ni un segundo antes de comerte al próximo peón.La actitud de Quim no dejaba de impresionar a Nuria. El enérgico muchacho siempre tenía en mente una meta: llegar más lejos, seguir triunfando, obtener el mayor poder posible. Sonrió.-Me comeré el próximo peón – espetó sonriendo mientras pensaba con malicia lo bueno que estaba su superior.-Así me gusta.Llegó el fin de semana. Era la primera vez que Nuria vería a Toni tras ponerle los cuernos con Quim.-Hola, cariño – la saludó un desdibujado Toni.-Tenemos que hablar – convino ella levantando las sospechas de su marido que sabía que tarde o temprano aquello sucedería.-Si lo has hecho no me lo digas, por favor – casi suplicó.Nuria se contuvo las ganas de llorar. Debía ser fuerte tal y como Quim la había enseñado.-Tenemos que dejarlo, ¿vale?Toni se quedó mudo. No reaccionó ante las palabras de su esposa. Agachó la cabeza y no la vio llorar.Frustrada por la pasividad de Toni, Nuria se alejó llorando hacia la habitación. Había dejado todo preparado para la ruptura. Hubiera preferido que Toni se enfadara, le recriminara, pero en vez de eso el muy idiota aceptaba la situación sin mover un solo dedo. Lo odiaba, lo odiaba tanto como lo quería.Toni escuchó el portazo de Nuria cuando salió de casa. Hacía tanto tiempo que la había perdido que no lloró su marcha. El ataque de ansiedad sobrevino al pensar quién sería el maldito afortunado que se la había follado. Casi estuvo tentado de ir a buscarla para que se lo dijera, pero sabía que eso lo mataría. El corazón le iba a mil por hora. Se encontraba mal. Intentó marcar el número en el teléfono, pero veía borroso. Se mareó, cayendo al suelo. No sabía si las asistencias llegarían a tiempo. Cerró los ojos, inconsciente, y…Como siempre, era tarde cuando Quim salió del trabajo. Tenía todo planificado para arrebatarle la empresa a Armando. El viejo, a punto de jubilarse, no se opondría a su chantaje si no quería perderlo todo. Había conseguido levantar la fábrica haciendo todas las artimañas ilegales que conocía. Y todas bajo la firma de un abnegado Armando. En el 2013, con tan sólo 25 años, tendría su primera empresa. El inicio de su imperio. Marcó el número de teléfono en su nuevo iphone 5 y sonrió satisfecho recordando a la pedazo de hembra que se había beneficiado esa misma semana mientras hacía la llamada más importante que jamás había hecho.Nuria había vuelto a casa de sus padres. Tenía tantas cosas en la cabeza que no podía pensar con claridad. Debía arreglar los papeles del divorcio con Toni, debía centrarse en sus nuevas responsabilidades en el trabajo y en comenzar a hacer méritos para alcanzar un nuevo escalafón en la empresa tal y como hiciera con Vanesa y, por qué no, debía volver a echar un buen polvo con Quim. Tenía tanto que agradecerle… El sonido de su móvil la hizo reaccionar, abstrayéndola de sus pensamientos.Relato procedente del XX Ejercicio de Autores de TodoRelatos: "Erotismo en tiempos de crisis económica". Perfil de doctorbp: http://tinyurl.com/doctorbp
jueves, 1 de noviembre de 2012
Sin tetas no hay trabajo [doctorbp]
lunes, 29 de octubre de 2012
El Préstamo [Lydia]
Estamos en crisis, pero con un préstamo de última hora, podremos celebrar el banquete de nuestra boda.
"Vivan los novios"... se oye al unísono... Todo el mundo nos rodea y aplaude mientras David y yo comenzamos a marcar el vals que abre nuestro baile... ¡Por fin casados!
Me siento muy dichosa. Estoy convencida: Compartir mi vida con David es lo mejor que me ha podido pasar y sé que a partir de ahora voy a ser muy feliz... es buenísimo conmigo, además, con él, por fin, he encontrado el equilibrio, cierta estabilidad emocional que realmente necesitaba. Me trata con exquisita dulzura, con enorme cariño y admiración... la que siempre me tuvo, desde que éramos niños... Hoy, por casualidades del destino y casi treinta años después le he dicho emocionada el "sí, quiero".
Lamentablemente todo se nos ha complicado en los últimos meses, pues en poco tiempo ambos hemos perdido nuestros respectivos trabajos. A punto hemos estado de suspender la boda en varias ocasiones, a pesar de tener todo apalabrado desde hace tiempo. Al final, David me confirmó que había conseguido un préstamo de última hora, algo que nos ha permitido poder celebrar nuestro enlace en la fecha pactada.
David me observa mientras danzamos en el centro del corro y a duras penas intentamos no pisarnos... Ambos somos, desde siempre, patosos en el baile...
- "Te quiero" - me dice una vez más, dándome un suave beso en los labios mientras nuestros invitados nos vitorean.- Y yo - le contesto dichosa.- ¿Eres feliz?- Mucho, aunque estoy agobiada por lo que nos va a costar esto... y no me has dicho todavía cómo has conseguido el dinero para el banquete...David me besa en la frente y me sonríe tiernamente.- Hoy nos olvidamos de la pasta, ¿vale? - me dice animándome.Observo a todos: Mis padres, los suyos, mi familia, los amigos... toda los invitados que nos rodean. Me siento alegre de verme entre toda la gente que quiero, hasta que... mi mirada se cruza con él... ¡Pedro!, mi ex marido.- ¿Por qué le has invitado? - le pregunto a David, borrando mi sonrisa de inmediato, mirándole inquisitiva.- Invitado ¿A quién? - dice girando su vista hacia todos lados.- A él. – señalo con un movimiento de cabeza.Siguiendo mi mirada... guarda silencio y alzando nuestras manos, saluda a Pedro, que al fondo de aquel comedor, nos devuelve el saludo levantando su copa.
Pedro y yo estuvimos casados tres largos años. Precisamente fue David, mi ahora recién estrenado marido, quién nos presentó tiempo atrás. Al principio todo fue sobre ruedas, pero las cosas con Pedro se complicaron bastante, por no decir completamente. Chocábamos en todo y lo que parecía plantearse felizmente en un principio acabó bastante peor de lo que ambos hubiéramos querido... Nuestras broncas diarias también fueron en aumento, hasta que nos dimos cuenta que éramos totalmente incompatibles, con gustos diferentes, con caracteres distintos... Solo hubo una cosa que nos mantenía unidos a ambos y era el sexo. Solo en esos momentos dejábamos de discutir, de pelearnos, de ser almas diferentes. En eso parecíamos estar hechos el uno para el otro, pero en cuanto habíamos terminado con una de nuestras “sesiones”, todo volvía a ser como antes, una auténtica guerra.
David me ayudó mucho a superar esos momentos difíciles durante la relación con Pedro y los posteriores con la separación. La verdad, no sé qué hubiera hecho sin él... y casualidad o no, el destino quiso que hoy estuviéramos casados.
Ahora, al ver a Pedro de nuevo, todo se me revuelve por dentro como meses atrás, cuando casi había conseguido olvidarle... algo francamente complicado. Sé que las intenciones de David son más que bien intencionadas, queriendo romper todas las lanzas y tensiones, hacer borrón y cuenta nueva para recuperar una amistad con Pedro que definitivamente perdimos, incluida la que me unió a él en matrimonio. Yo no quiero separarles a ellos como amigos, pero a mí, francamente, me cuesta mucho hacer como si nada hubiera pasado. Ese hombre me marcó demasiado en todos los sentidos y su presencia, me mantiene tensa... no es la persona que más deseo tener presente el día de mi boda.
- Dime David... ¿por qué le has invitado? - insisto irritada.- Porque es nuestro amigo... porque... ¡qué más da!- David, por favor...Entiendo que Pedro ha sido el mejor amigo de David y entiendo que él haya interpretado que lo nuestro pueda ser agua pasada, sin embargo me siento mal, no entiendo como no se ha planteado tan siquiera consultarme algo como esto.- ¿Me lo vas a contar o qué? - le pregunto de nuevo apretando su mano y cada vez más nerviosa.- Verás cariño... le he invitado, porque él ha pagado el banquete. – me dice con una sonrisa forzada.En ese momento no logro asimilar del todo lo que me acaba de contestar, creo que si me pinchan, no sangro, es lo último que me esperaba oírle como respuesta.- Si es una broma, David, no tiene ni puñetera gracia. - le afirmo.- No es broma, cariño, él es nuestro amigo de siempre, le dije que estábamos pasando un momento jodido y se prestó a ayudarnos... sabes que está forrado.- ¡Pero por Dios, David!
- Es un préstamo, cariño... se lo devolveremos... no te alteres, por favor... - me contesta besándome nuevamente en la frente.
El vals termina y a continuación suena otra canción, que la orquesta anima con un tema movidito. Todo el mundo se lanza a la pista y entre las cabezas de todos no puedo desviar la mirada de Pedro al otro lado del salón de banquetes.
David ha salido a bailar y yo me quedo sentada un rato, intentando asimilar tantas emociones juntas. Le observo tan feliz, tan radiante, que quiero olvidar cualquier tipo de problema... incluso estoy haciendo acopio de fuerzas por olvidarme por completo que nuestras vidas de casados comenzarán nada menos que en la cola del paro, sin embargo, somos felices, nos queremos y sabemos que en saldremos de esta, pero si empezaba a olvidarme de nuestros problemas económicos, ahora la presencia de Pedro, ha vuelto a dejarme preocupada. ¿Tan mal estamos como para haber recurrido a él?
Termina la canción y comienza a sonar otra, esta vez una lenta, cuando de repente veo a Pedro de pie a mi lado, estirando su mano e invitándome a bailar el tema. Mi primera negativa no le echa para atrás y gira su cabeza, acercándola a mi oído.- ¿Un bailecito por los viejos tiempos? - me susurra.
Cuando apenas intento pronunciar un "no, Pedro... por favor", él ya ha tirado de mí y agarrando mi cintura me ha llevado casi en volandas hasta la pista de baile. Su fuerza y altura le han permitido fácilmente que me deje llevar, además, no quiero ser grosera, menos el día en el que yo soy el objetivo de todas las miradas, pero cuando quiero darme cuenta estoy en la pista agarrada a mi ex-marido.
El cuerpo de Pedro se ha pegado al mío y aun sigo con los ojos a David, suplicándole que me rescate, preguntándole con la mirada "¿por qué me haces esto?". Es la voz de Pedro, la que me vuelve a la realidad y me hace recordar ese sonido, esa voz grave que tanto me hechizaba.
- Hola nena.
Sostiene mi mano firmemente y mi cintura con su otra mano mientras nos adentramos entre el resto de invitados. Siempre supo llevarme hasta el punto de saberme manejar como una virtuosa bailarina que definitivamente no soy, pero a su lado, resulta tan fácil... Se arrima más a mí, me mira fijamente a los ojos de esa forma con la que me ha transmitido miles de sensaciones años atrás.
- ¡Qué guapa estás! - dice susurrando con sus labios apoyados literalmente en mi cuello.No contesto, apenas puedo pronunciar palabra. Es ya más de un año sin verle y ahora me tiene abrazada en ese baile lento... el baile de mi boda...- Pedro, David me ha contado lo del préstamo... pero...No me deja terminar la frase. Apoya su dedo índice entre mis labios impidiendo que termine mi frase, siento el calor de su dedo y mi mente me lleva al recuerdo de cuando jugábamos a comernos, cuando yo me deleitaba lamiendo esos maravillosos dedos...- La novia más guapa del mundo - me repite como un ronroneo mientras percibo sus tibios labios rozando mi cuello.- Pedro, te lo devolveremos muy pronto. - le corto, intentando no ser arisca, pero siendo lo suficientemente clara, para que entienda que esto es circunstancial, que pronto se va a arreglar y que quiero borrarle de mi vida para siempre.- No hay prisa, sabes que no tengo problemas por eso... - contesta con esa sonrisa cínica y cargada de aires de superioridad.- Te prometo que te lo devolveré. Hemos sacado pasta de los invitados y seguramente consiga un empleo muy pronto... - insisto para que entienda lo poco que me gusta que haya sido él nuestro improvisado patrocinador.- Sois mis amigos, nena... y entre amigos nos hacemos favores.Vuelvo a recordar los momentos tan bonitos que viví junto a él, cuando yo estaba tan enamorada, tan enganchada... y me dolía pensar que David, mi otro amor, el que siempre guardó silencio en sus sentimientos y lo mucho que me ayudó para conseguir a Pedro y tanto o más para olvidarle.- ¿Por qué has venido? - le pregunto a Pedro cortante, separando mi cara y mirándole a los ojos.- Porque quería verte, así, radiante, preciosa y no imaginaba que lo estuvieras tanto... vestida de blanco. ¡Impresionante!Su mano se aferra a mi cintura por detrás y hace que nuestros cuerpos se vuelvan a unir.- Pedro, por favor. - imploro.
Sus manos suben por mi cintura mientras que su pelvis intenta pegarse más y más a la mía.
- Vaya suertudo David... menudo regalazo que se lleva... lo que daría yo por quitarle el papelito a este bombón. - dice con esa sorna que me resulta desagradable.Sin embargo, al decir eso, con su boca tan cercana, provoca inevitablemente que un cosquilleo me invada por completo. Intento no mirar sus labios, porque sé que si lo hago, mi mente me jugará una mala pasada y caeré en su juego. Si ya le dije a David que no me sirviera otra copa de cava tras los postres...
- Muñequita, cuanto te he echado de menos… – sigue susurrándome - Aun recuerdo este olor tuyo. Y cuantas veces he soñado este cuerpazo, solo de pensarlo me estoy poniendo muy burro.
Su bulto contra mi abdomen confirma que no miente. No puedo evitar que lleguen a mi mente las imágenes de ¡su grandioso y perfecto miembro! Intento por todos los medios pensar en otra cosa, pero no puedo. Esa imagen viene a mí sin cesar. Tengo que odiarle, tengo que empujarle y separarle de mí.
- ¿Que llevas debajo del vestido, princesa? - me pregunta de pronto arrimándome a él con un impulso.- Pedro, calla ya... por favor, te lo suplico. - imploro intentando que esa canción acabe cuanto antes.- Vamos mujer, ¿todavía estás enfadada conmigo?, venga, pelillos a la mar. Dime, ¿cómo es tu ropa interior? Solo eso.- Pedro, vale ya, de verdad. - le digo apretando su mano y entonando mi voz enfadada.No sé si ceder a sus juegos es la mejor manera de salir del embrollo, pero el baile parece ser eterno y ya no sé como librarme de su acoso. En uno de los giros mis ojos se encuentran con los de David. Me sonríe y me lanza un beso. Sé que quiere quitar hierro a esta relación, pero no se da cuenta de que es imposible, que todo es un eterno lío, del que quiero huir a toda costa.- Vamos, niña, ¿No puedes contestar mi pregunta? Si seguramente no me vas a volver a ver, ¿Qué trabajo te cuesta?, ¿Qué llevas debajo, preciosa?, anda.- Pedro... eres un cabrón.... pues un sujetador y unas braguitas. - contesto seca.- Vamos, jajaja, me lo imagino. Sé más explícita, mujer, como cuando me esperabas en casa y me decías por teléfono como estabas vestida... o casi desnuda.Otra vez los recuerdos llegan a mi mente y aquellos momentos en los que jugábamos por teléfono, excitándonos mutuamente. Nos encantaba hacer esas travesuras al teléfono, calentarnos tan solo con palabras, pero cuando nos reencontrábamos aquello había conseguido llevarnos al máximo nivel de fogosidad y terminábamos follando como locos.- Llevo un tanga blanco, un sujetador blanco también y medias con un liguero. - Al decirlo así, vuelvo a sentirme como entonces y también siento la transformación de mi cuerpo como un año atrás.- Mmmm, suena bien princesa... muy bien. Me lo estoy imaginando y se me pone más dura. Estoy viendo ya ese tanga ajustándose sobre tus ingles y metiéndose con descaro entre tus preciosas nalgas.- Pedro, por favor, déjalo ya. - mis manos y mis pensamientos empujan a Pedro, intentando en vano alejarlo de mí.- Siempre me lo has contado y nos hemos divertido con estos juegos... - me dice riendo.- Pedro ya no soy tu mujer... ahora estoy casada con David, no sé si te has dado cuenta.- Jajajaja... - otra vez su risa me desconcierta. - Bueno y ¿Y cómo llevas el coño? - dice de pronto.- ¡Pedro! - lo digo casi gritando y miro a mi alrededor por si alguno de los invitados me han podido oír, sin embargo percibo que siguen a lo suyo tranquilamente.- Vamos nena, supongo que lo llevarás recortadito, como siempre, con ese chochito precioso que tienes y que me vuelve completamente loco.Esas palabras siempre habían conseguido provocarme y ahora, a pesar de querer concentrarme en cualquier cosa, no puedo evitar que vuelva a pasarme, me está calentando con su forma de hablar y por mucho que le mire o le haga gestos para que se calle, él continúa con su perversidad de siempre, ese juego canalla que me desarma.- Me vuelve loco tu coño, princesa, - continúa con su juego - lo sabes de sobra y además que sabe delicioso... mmm, aun guardo su sabor en mi boca. La cosa más rica que he probado nunca. ¿Te acuerdas cuando te lo comía y mi lengua te hacía ver las estrellas?- ¡Por Dios, cállate ya!- es un ruego, al que mi cuerpo parece no acompañar, me estoy excitando por momentos. Intento pensar en David, eso me aísla de una realidad que me tiene aturdida.
- Vamos mujer, solo estoy recordando aquellos tiempos, no te enfades. Pero es difícil de olvidar ese lindo coño, con esos pliegues, tan blanditos, la estrechez cuando metía un dedo y los músculos se aferraban a él, cuando mi lengua jugaba con ese clítoris que con el roce te hacía casi gritar, ¿te acuerdas?
Es imposible no acodarse ni que esa película se meta en mi cerebro y llegue a torturarme, como lo ha hecho durante todo este tiempo. Ahora que casi lo estaba empezando a olvidar, ahora que apenas había dejado de masturbarme pensando en esos momentos, Pedro está aquí, el día de mi boda, abrazándome, pegándose a mi cuerpo y susurrándome esas cosas que me hacen perder el equilibrio. Él lo sabe, por eso me sujeta, pues sabe que con todo ello, me deshago.- ¿Cómo te lo come David?.. Dime, preciosa ¿mejor que yo?... seguro que no.- Ya vale. - Lo digo mirándole fijamente a los ojos intentando ponerme seria. Pero sus ojos son los de la pasión, lo mismo que sus palabras, pero no consigo hacerle callar.- Vamos, nena, dímelo, al menos ya que él lo disfruta, déjame a mí la duda de saber si lo hace mejor que yo.- No lo hace... ¿vale? - Contesto seca.Al decirlo, me doy cuenta de lo estúpida que soy e inevitablemente me pongo roja como un tomate. ¿Por qué no le he mentido y le he dicho que lo hace de maravilla mejor incluso que él?- A ver, a ver... ¿me estás diciendo que tu nuevo maridito no ha probado esa delicia de coño que tienes? No puede ser. ¿En serio nunca te lo ha comido?No contesto, me limito a mirar al suelo, avergonzada y maldiciéndome por haber confesado la verdad. Pedro me observa sonriente, casi diría… triunfante. Me tiene a sus pies, sabe que no le puedo mentir, me conoce demasiado y cualquiera de mis gestos me delata.- Entonces, ¿Hace más de un año que no te comen ese manjar? – me pregunta.
Vuelvo a silenciar la evidencia, intentando ocultar mi cara. Al hacerlo David me sigue observando, noto que lo hace con tanta admiración que me hace sentirme peor. ¿Por qué me pasa esto?, ¿Qué puedo hacer? Le voy a pegar un bofetón a Pedro aunque sea lo más escandaloso de mi boda. Necesito que se dé cuenta que esto es una locura, que ya nada es como antes.
La suerte, ahora de mi lado, quiere que la música cese, lo que me permite separarme por fin de los brazos de Pedro, aunque al hacerlo me sienta rara, como vacía e inevitablemente cachonda.
- Pedro... Te devolveremos el dinero muy pronto - le digo para cerciorarme que esa será la última vez que habrá podido abrazarme, tenerme cerca, jugar conmigo...Una de las invitadas se acerca a felicitarme y al besarme me doy cuenta que mis carrillos arden, además del temblor de mis piernas y un extraño estremecimiento por todo mi cuerpo. Tengo que sentarme en una silla para no caerme.En ese momento David se acerca a mí.- Hola cariño, ¿qué tal todo? - me pregunta.
- Bien... - intento contestar con cierta credibilidad - ¿Por qué dejaste que él pagara nuestra boda? - le digo enfadada por no haberme consultado previamente, pero enfadada conmigo misma por dejarme llevar por una persona a la que tenía que estar odiando.En el fondo me encuentro fatal. Todo ha sucedido tan deprisa y tan alocadamente que ahora no sé ni lo que pienso. Lo único que sé, es que mi cuerpo no reacciona a lo racional, porque me encuentro excitada, noto mi sexo palpitar desde que me he separado del baile apretado con Pedro. Sentir su bulto pegado a mí, volver a oír su voz y escuchar esas palabras que me aturden ha sido demasiado para mí.
La ocasión se presenta cuando una de mis primas me dice que va al baño y me decido a acompañarla. La verdad es que necesito refrescar todo el calor que me invade, aunque no estoy muy segura si voy a conseguirlo.
Por el pasillo veo venir a Pedro de frente, acercándose a nosotras y vuelvo a sentir ese nerviosismo y ese deseo aumentado. Al pasar a nuestro lazo roza con el dorso de su mano ligeramente la mía y me sonríe mientras pasa su lengua por sus labios, haciéndome recordar con ese gesto otros momentos en el que esa lengua estaba en “otros labios”.Justamente al entrar en el baño, suena el bip de mi móvil. Acabo de recibir un mensaje. Lo saco de mi pequeño bolso y me dispongo a leerlo pensando que es otra de las muchas felicitaciones de esa noche.
Mi prima se mete en uno de los cubículos del baño y yo hago lo mismo en el siguiente, dispuesta a leer el mensaje. No puede ser... ¡Es de Pedro!
Siento como todo el calor vuelve a apoderarse de mi cuerpo. Abro el mensaje:“Nena, como me has puesto.: Te propongo un trato: Me dejas pagarte este banquete y te olvidas del préstamo si me dejas comerte ese delicioso coño por última vez”Cierro los ojos y busco la manera de autocontrolarme, no estoy sobria del todo, pero estoy segura que todo esto es una locura. Le contesto con una sola palabra:“¡Cerdo!”Como imaginaba, Pedro no va a rendirse y me vuelve a mandar otro mensaje:“Dentro de 10 minutos en la despensa que hay detrás de las cocinas. No te apures solo yo tengo la llave. Te espero, preciosa, vas a volver a ver las estrellas. Te lo prometo”Me dirijo al lavabo, mojo mi nuca y me miro al espejo, diciéndome a mi misma que no cometa ninguna locura, que no me deje embaucar, que con él se acabó, que estoy recién casada ¡con David...!En ese preciso instante en el que mi prima me comenta:- Oye, has bebido demasiado...estás colorada.Sonrío mirándola a través del espejo queriendo afirmar esa apariencia, aunque mi sofoco no viene solo por el exceso de alcohol, precisamente.
Al llegar de nuevo al salón, ver a mis invitados y a David que me sonríe al fondo, me hace sentirme mucho mejor e intento olvidar todo lo sucedido con todas mis fuerzas. Sin duda que esto ha sido demasiado extraño, pero mi postura debe ser inteligente y sensata. Por eso es necesario que el préstamo para pagar el restaurante no condicione ningún tipo de vínculo con Pedro, quiero olvidarlo todo.
Mi mente no atiende a razones y no puedo evitar recordar aquellas sesiones de sexo que hacíamos a diario, proporcionándonos tanto placer mutuo, infinitas sensaciones en unos momentos vividos que no he vuelto a tener jamás. Yo comprendo que todo pasará con el tiempo, que David me adora y yo también le quiero, pero creo que no voy a encontrar a ningún otro amante como Pedro. Supongo que tendré que vivir siempre con esa idea torturándome, pero nadie sabrá hacerme el amor y vivir tantas pasiones como las que viví con él. Y nadie mejor que él saboreará mi sexo, haciéndome disfrutar tantas veces, algo que nunca intentó David y que ni siquiera me atreví a proponerle. Tampoco me pidió nunca que le hiciera sexo oral a él. Alguna vez hice ademán de acercarme a su sexo con mi boca y él levantaba mi cabeza, algo que confirmaba que el sexo oral no le atrae. Y seguramente acabaría por olvidárseme a mi también... eso creía. Pero el sexo con Pedro era bien diferente... conseguía que sacara de adentro toda mi lascivia y me hacía convertirme en una adicta al sexo, especialmente al suyo. Algo que parecía renacer hoy, tras el baile y sus juegos.
Han pasado los diez minutos y sé a ciencia cierta que Pedro me está esperando en el almacén, seguramente sediento de mi cuerpo, de mis pechos, de mi sexo, de todo mi cuerpo... con tanto deseo como yo sentí siempre por el suyo.
Decido no hacer nada e intentando borrar de mi mente tan torturadores pensamientos, me siento junto a mi marido y agarrándome a su brazo, escucho atenta su conversación con unos invitados que acudieron a felicitarle. David me besa en la mejilla con su ternura de siempre y me siento muy feliz de tenerle a mi lado... de ser por fin su nueva esposa.En ese momento mi móvil vibra sobre la mesa y hace la señal de haberme llegado un nuevo mensaje. Lo tomo en mi mano, antes de que David pueda ver lo que hay en él.
“Nena, estoy impaciente, no tardes en llegar. Recuerda que ganarás el doble, por un lado cancelarás el crédito y por otro volverás a sentir lo que es una lengua virtuosa en tu coño. ¿O acaso se te ha olvidado?”
Un cosquilleo llega a mi entrepierna al leer ese mensaje y recordar nuevamente aquellas sesiones.- Voy un momento al baño - le digo a David sonriendo forzadamente.- ¿Otra vez? ¿Te encuentras bien?- Sí, si...- Te acompaño. - me contesta.
- No, no te preocupes, voy con mi prima Rocío, tranquilo.Llego al pasillo y en lugar de meterme en los servicios voy derecha hasta el punto de reunión con Pedro, pero con la decidida intención, no de que me coma el coño, como él insiste, sino de cantarle las cuarenta y que deje de molestarme de una vez por todas. Volveré a prometerle que el préstamo será por muy corto espacio de tiempo. Es necesario recordarle también, que deje de tratarme así, que ya no le pertenezco, que lo nuestro ha terminado y que acabo de casarme con su mejor amigo. Estoy agradecida porque nos haya ayudado, claro que sí, pero voy a decirle firmemente que le pagaré la deuda, euro a euro y cuanto antes. Que se olvide de tener un roce más conmigo, lo nuestro terminó hace tiempo. Y si insiste, le amenazaré con contárselo a David.
Al abrir la puerta del almacén no puedo creer lo que ven mis ojos. Pedro, apoyado ligeramente contra la pared está completamente desnudo. Su inolvidable cuerpo está ahora frente a mí, mostrando cada una de sus curvas, de sus músculos, los pliegues que conducen a ese miembro erecto que parece estar mirándome. Pedro me sonríe invitándome a pecar con esa mirada con la que sabe que no me puedo resistir. Sus abdominales marcados, su pecho depilado, su piel morena me vuelven a trasladar a cuando estábamos juntos. He olvidado todo lo que le tenía que decir, porque ahora solo puedo quedarme admirándole, deseándole como entonces. Se está acariciando esa enorme verga, jugando conmigo, incitándome, excitándome, dominándome....
- Ven aquí preciosa. Mira como me tienes...- Me invita a acercarme estirando su otra mano.Tengo que decirle que no, tengo que decirle que no, eso es lo que mi cerebro martillea una y otra vez, pensando que es un maldito cabrón, que ya no somos nada, pero cuando mis dedos rozan los suyos mi cuerpo no responde a mis órdenes... sino a las de él.Me abraza de nuevo, puedo notar su calor, creo que no voy a poder resistirme, por eso algo de dentro de mí me empuja a separarme pero casi sin fuerza.- Pedro... - le digo.
- Schhsss... calla putita mía. Ahora no digas nada. Solo vamos a recordar viejos tiempos.- No puede ser, Pedro... - le digo medio llorando, intentando luchar contra todos los demonios que me rodean, sé que no debo hacerlo, pero no puedo, algo me impide ser lógica.- Ven aquí nena, déjame ver esas tetas.
No sé cómo pero sus manos a mi espalda han bajado velozmente la cremallera de mi vestido y este baja hasta mi cintura de inmediato. El contorno de mi sujetador blanco está siendo perfilado por sus dedos y su mirada clavada en la mía... con esos ojos que me fascinan, que no me dejan actuar con sentido común.
- Vaya, que preciosidad, las recordaba así, pero verlas al natural es aun más alucinante. - añade con su cara llena de lujuria observando mis tetas aprisionadas bajo el sostén blanco.De nuevo su mano se acerca a mi espalda y con la habilidad de siempre suelta el primer corchete de mi sujetador. Apenas me puedo mantener en pie, mucho menos poder actuar de otra manera, mis manos apoyadas sobre su vientre pueden palpar sus abdominales marcados... Dios que bueno está, cómo regresan a mi mente los recuerdos de su cuerpo desnudo y yo entregándome de lleno a él. Su polla está repleta de energía, la veo tambalearse, como lo hacía entonces.
Mi sujetador sin tirantes no tarda en caer al suelo, en el preciso instante que Pedro ha conseguido soltar el último corchete. Mis tetas al desnudo están ahora ante su mirada.- ¡Dios nena... qué maravilla!
Sus manos se apoderan de mis pechos y son amasados con esa devoción y esa fuerza de siempre, jugueteando con sus palmas sobre los costados, pellizcando mis pezones con sus dedos. Su boca rápidamente se acerca a la mía, sé que aun tengo fuerzas, sé que aun puedo parar todo esto, sé que es una locura... le tengo que decir que pare.- Pedr...
Sus labios se han posado sobre los míos... esos dulces labios, calientes, grandes y ardientes que abarcan los míos y los aspiran, los chupan, los besan, mientras sus manos siguen sobando mis tetas sin cesar. Me abrazo con fuerza a él y noto su poderosa espalda que acaricio como antaño, notando su piel entre mis dedos. Mis pechos están ahora pegados a su abdomen noto la dureza de sus músculos y también la de su verga sobre mi vientre. Pedro es muy alto, pero no impide que su boca alcance la mía ladeando su cabeza, mientras yo me mantengo de estirada con mis sandalias de tacón. Sus poderosos brazos abarcan mi espalda, rozan mi culito. Nuestras lenguas se cruzan entre beso y beso, se introducen en nuestras bocas, juegan revueltas fuera de ellas, nuestras salivas se intercambian, nuestros jadeos se revelan con la pasión que nos invade. Volvemos a ser los animales que éramos.Pedro termina de bajar la cremallera hasta que mi vestido acaba irremediablemente en el suelo de aquel almacén, rodeando mis pies. Con esas enormes manos me separa unos centímetros de él para poder admirarme al completo.
- ¡Que buena estás, joder!
Su lengua va a avanzando entre mis pechos, alcanzando uno de mis pezones, mientras intento buscar la manera de decirle que se detenga, que no puede ser, que le pagaré y que no quiero su sucio trato, que he venido a recordárselo, pero cuando sus manos se agarran firmemente a mi tanga y lentamente lo bajan por mis muslos, entonces ya no puedo decir nada, solo regresar a aquellos instantes en los que tanto disfruté con él.- Tal como imaginaba... el coño precioso y dispuesto a ser devorado. - me dice relamiéndose.
- Pedro, esto no puede ser... no me hagas esto. – Le suplico.Sabe que esas súplicas son en vano y no le convencen a él... menos a mí, que no puedo remediar esperar ansiosa a que esa lengua entre en contacto, de una maldita vez, con mi sexo.
Me coge en volandas y me sienta sobre una mesa del almacén, dejando mis piernas abiertas y mi sexo totalmente expuesto. Mis únicas prendas son mi liguero, mis medias y mis sandalias.
- ¡Dios, como hueles! - me dice acercando su nariz a la parte alta de mi pubis y bajando despacio, hasta entrar en contacto con los pliegues de mis dilatados labios.Es increíble, estoy tumbada sobre una mesa, totalmente desnuda, con mi ex-marido despelotado y lamiendo mis ingles con aquel arte insuperable... nadie desde entonces, desde hace más de un año, ha conseguido rozar con su lengua mi dilatado clítoris, es ahora Pedro, quien lo va a hacer y ya no puedo negar nada, estoy totalmente entregada, a pesar de que se que me voy a arrepentir un millón de veces, que esto, será más traumático, pero ese demonio que llevo dentro no responde a mi mente.Su lengua sigue hurgando en cada uno de los milímetros de mi húmeda rajita. Veo literalmente las estrellas y no quiero que eso acabe, a pesar de mis negativas, quiero seguir así, sintiendo la lengua de Pedro, haciéndome ese regalo divino de sus lamidas, mientras sus manos masajean mis pechos.
Me mira desde allá abajo y me sonríe, porque sabe que estoy sometida, totalmente entregada. Cuando muerde mis labios, cuando su lengua se apodera de mi clítoris, cuando sus dedos pellizcan mis pezones y cuando su mirada penetra en la mía, es entonces cuando llego a un orgasmo prolongadísimo, cargando en mi interior un montón de sensaciones que casi había olvidado. En ese momento no quiero comparar nada, pero sí considerar que es uno de los momentos que hacía muchísimo tiempo no había vivido. Quiero gritar y salen gemidos e hipidos de mi garganta, mientras mi mano acaricia el pelo de Pedro que sonríe entre mis piernas victorioso.
- ¡Joder nena, que delicia, qué coño más exquisito! - declara sonriente.Pedro se pone en pie y con su enorme daga en la mano se acaricia suavemente para decirme:- Tu turno.Me asusto, porque vuelvo a recordar que no había venido a esto, que no teníamos que haber llegado a tanto, que David, es mi marido, que nos hemos casado hoy... Me pongo en pie y le digo empujándole.- Pedro, ese no es el acuerdo. - le digo intentado buscar mis braguitas perdidas en algún lugar recóndito de ese almacén.- Nena, no puedes dejarme así - me dice señalando su empalmada verga.- No quedamos en eso, Pedro.Él no contesta, sabe que no hace falta, es conocedor de todas mis debilidades y que cuando se abrace con su cuerpo desnudo al mío, no voy a resistirme, aunque quiera, porque en el fondo lo estoy deseando. Lo hace, acercándose y siento su desnudez pegada a la mía, algo que me mata, algo que me vuelve loca.- Te la chupo y ya. - digo sintiéndome más puta que nunca, al soltar esa frase.
Vuelve a guardar silencio, porque con su mirada ha ordenado que me arrodille frente a ese enorme miembro, para volver a degustarlo como entonces. Hacía mucho tiempo que no tenía una polla en la boca y ese es el momento en el que no tardo en abarcarla entre mis labios, en devorarla como una posesa. Vuelvo a sentir el relieve de sus venas, la dureza de esa daga que se adentra en mi boca, que roza mi paladar y siento como crece cada vez más. Acaricio sus huevos, saco toda la carne de mi boca, para dibujar con mi lengua sus pliegues, su frenillo, ese glande vigoroso y duro, para volver a engullirla con total entrega.
- ¡Joder como la chupas, nena! - dice suspirando y acariciando mi cabello.
Sé que si sigo así, no tardará en correrse, porque también sabe que mis mamadas fueron ganando técnica en cada una de nuestras sesiones de placer y desenfreno y aunque casi he perdido la práctica, no se me olvida hacerlo con ese arte que le vuelve loco, conocedora de cada uno de sus puntos débiles. Como él también lo sabe, no quiere acabar en mi boca, sino que quiere follarme, no hace falta que lo diga, porque sus movimientos son claros y concisos. Se sienta en una de las banquetas que hay en ese almacén y con un gesto me invita a subirme sobre él.- Ven. - me ordena.- No Pedro. No podemos follar. Me acabo de casar con tu amigo... con David.- Ven aquí. - insiste agarrándome por las caderas y acariciándome el culo. Mi perdición.- No podemos...
Abre mis piernas y me obliga a subirme sobre sus muslos. Quedamos con nuestros cuerpos unidos, esta vez sentada a horcajadas sobre él. Me acaricia las tetas y me besa... ¡Dios! ¡Cómo lo hace! Esa lengua se apodera de la mía, con tanta habilidad, que no me doy ni cuenta que mientras me soba una teta, con la otra mano ha orientado su polla hasta ponerla en las puertas de mi rajita. Lentamente me empuja hacia arriba y después deja caer el peso de mi cuerpo sobre su glande que abriéndose paso en mi húmedo coño recibe el resto de su largura hasta que estoy totalmente insertada, clavada en esa polla hasta lo más hondo. Suspiramos y veo su cara sonriente seguramente al ver la mía descompuesta. Sus manos se aferran a mi cintura, me empuja suavemente hacia arriba y luego me deja caer de nuevo. Me penetra hasta el fondo, incesantemente, una y otra vez. Dirijo mi mirada hacia abajo y veo como desaparece toda su longitud en mi interior, como tiempo atrás, para volver a salir lentamente, haciéndome gozar en cada embestida. Está follándome, sí, Pedro, mi odioso ex-marido, al que prometí olvidar, el que no aprendió a darme todo el amor que David me regala en cada instante, el que no quiso entenderme, que no supo respetarme, estaba ahora follándome y yo entregada a ese sexo salvaje, prohibido y lascivo.
He vuelto a tener un segundo orgasmo cuando percibo que él también está a punto. Quiero salirme de él, pero lo impide agarrándome de los hombros y empujándome hacia abajo y tras esa tensión continua puedo percibir como inunda mis entrañas con una anhelada corrida. Uno tras otro, noto los chorros de su semen chocando en mi interior.
- ¡Hijo de puta! - le digo, sin poder evitar que sentir su corrida dentro vuelva a hacerme sentirme aun más cachonda, a volver a ser esa putita que yo era para él. Y así me siento más puta todavía al estar engañando a mi marido... ¡el día de mi boda!
Cuando he conseguido levantarme, busco con urgencia mi ropa para no tardar más tiempo en reunirme con David, no quiero que piense... ¡Dios! ¿Cómo he podido hacerle esto?, yo no quería que esto fuera así, no quería llegar a esto... sigo pensando y culpándome buscando mis braguitas por el suelo.
- Bueno, nena, no ha estado mal ¿eh? - dice burlándose el muy canalla.- Pedro, esto no tenía que haber pasado... - le contesto arrepentida y a punto de llorar.
Él ya está vestido y se dispone a abandonar el almacén, dejándome tirada, como ha hecho siempre.
No encuentro mi tanga y lo dejo por imposible, vuelvo a encontrarme con David, a quien se le ve intranquilo buscándome. No sé si habrá notado mi cara descompuesta, mi pelo revuelto, mis carrillos ardiendo…- Cariño, ¿te encuentras bien? – me pregunta.- Sí, si, estoy bien David, solo un poco bebida.
En ese momento suena mi móvil con un nuevo mensaje... Otra vez es Pedro que me dice:“El primer plazo del préstamo ha estado genial nena. Te llamaré para el segundo”Apago el móvil con la intención de apagar un episodio de mi vida, de olvidar esta locura en la que se ha convertido el día de mi boda... de la presencia de mi ex marido, pero en el fondo sé a ciencia cierta que irremediablemente volveré a pagar a Pedro unas cuantas cuotas de ese préstamo.
Relato procedente del XX Ejercicio de Autores de TodoRelatos: "Erotismo en tiempos de crisis económica". Perfil de Lydia: http://tinyurl.com/LydiaTR
Suscribirse a:
Entradas (Atom)